Especiales
Dos lugares perpetúan la presencia monumentaria de Pedro Felipe Figueredo Cisneros (Perucho)en Santiago de Cuba: la Plaza de Martey el cementerio Santa Ifigenia, sin embargo, quizás sin proponérselo, este patriota, mártir de la Revolución iniciada en 1868, es uno de los que más ha trascendido en la memoria nacional: su legado mayor no está hecho de mármol ni de bronce, sino de notas y palabras: fue el creador del Himno Nacional de Cuba.
Hace treinta y cuatro años, se inauguraba en esta tierra indómita la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo Grajales. Aquel 14 de octubre de 1991 en la clausura del IV Congreso del Partido Comunista de Cuba, en uno de los momentos más críticos para el país, justo después del derrumbe del campo socialista y el inicio del llamado Periodo Especial, nacía la Plaza de la Revolución.
Bajo la luz tenue de su oficina en la Sucursal 8282 de Enramada y Corona -ubicada en el municipio cabecera-, Mabel Plochet García revisa unos documentos por última vez en el día. A sus 61 años, esta mujer menuda pero de carácter firme guarda en su memoria las cifras, los balances y la historia de un sistema que cumple 65 años y a la que ha dedicado más de cuatro décadas de servicio.
El 26 de septiembre de 1960, por vez primera, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, pronunció un vibrante discurso que quedaría para la historia en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Llegó con su uniforme de guerrillero, para librar allí una de sus importantes batallas por la defensa y soberanía de Cuba, así como la paz mundial.