Santiago de Cuba,

El Vivac a lo largo de la historia

04 January 2024 Escrito por 

Aún aparecen los gritos como eco de la imaginación, en las antiguas galeras de la que en algún momento fuese la Cárcel Provincial de Oriente. Sin embargo, no siempre fue templo de locura y desesperanza; de abusos y desenfrenos.

El primer edificio que se levantó en el sitio que con posterioridad ocupó la Real Cárcel de la ciudad de Santiago de Cuba, fue la Iglesia de Santa Catalina, construida en 1515, de paredes de embarrado y techo de guano. Desde allí Diego Velázquez y sus compañeros celebraron la primera misa durante el acto de fundación de la Villa; donde el 15 de abril de 1522 por bula del papa Adriano VI asumió el rango de.catedral, al ser trasladada la sede de la diócesis, de Baracoa a la localidad.

En la entonces calle de la Marina (actualmente Aguilera esquina Padre Pico), por uno de sus lados en.tiempos de lluvia corría un riachuelo. Destruido por un terremoto en 1528, permanece abandonado hasta que las autoridades municipales acuerdan la construcción de una cárcel pública en este lugar.

De un sitio para el perdón y la paz, se pasó a un espacio de reclusión y vejaciones.

Las exigencias por el crecimiento demográfico y la necesidad de edificar un centro para aislar a malechores y opositores al régimen, diferenciando recintos de estancia de hombres y mujeres, condujeron a levantar el proyecto en la dirección referida. No escucharon jamás el reclamo de los lugareños, quienes presenciaron una generación tras otra espectáculos desagradables.

Evaluada y confirmada la solidez y seguridad del edificio, diecisiete años después de iniciados los trabajos, de rumores de desvío de recursos nunca consolidados en una acusación formal, quedaba levantada la Real Cárcel... en una zona céntrica de la ciudad, próxima a la Casa de Gobierno y la Plaza de Armas.

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Así quedó inaugurada en acto oficial de pompa, con la presencia de integrantes del Cabildo, las autoridades militares y eclesiásticas y personas de sociedad, el 17 de noviembre de 1845, fecha del cumpleaños de la reina Isabel II. La prensa de la época detalló el recinto como “un paralelogramo rectangular, de 50 varas de fondo y 40 de ancho (...) de dos pisos”. Dos días después del acontecimiento se trasladaron los primeros 171 presos, entre quienes había 12 mujeres.

Las galeras de la planta baja tenían capacidad para 400 presos. La planta alta estaba dividida en 10 habitaciones, una parte la ocuparían presos de distinción, que abonarían cuotas diarias por su estancia, y otros locales destinados con posterioridad a múltiples usos. En 1847 se instauraron los primeros talleres de oficios de hojalatería, orfebrería y carpintería, este último era de los que más aportaba a los fondos municipales.

En el mismo año se inauguró una capilla, para el perdón de los pecados, sobre todo cuando más se necesitaba previo a la ejecución de las sentencias máximas con el garrote vil, práctica que se mantuvo allí hasta avanzado el siglo XX; asimismo, hubo una escuela de instrucción primaria elemental, aunque por breve tiempo.

En sentido general el edificio siempre presentó problemas constructivos como goteras, caídas de canales, escasez de platos, cucharas y jarros, ausencia de rejas, de una cocina, y el intento de preservar la enfermería fracasó por las pésimas condiciones higiénico- sanitarias que contribuían con la diseminación de enfermedades; no se  disponían fondos para la atención a los presos. A esto se sumaba que los enfermos mentales de la época eran recluídos en los mismos recintos que los presos, convirtiéndose en una penuria mutua, donde todo quedaba destruído a su paso.

Por otra parte, la Real Cárcel... también se utilizó para el depósito de cimarrones que encontrasen en fuga y no fuesen reclamados por sus dueños con dinero en mano, a quienes destinaban a trabajos intensos y forzosos de obras públicas. La misma suerte la corrieron los asiáticos, que entraban al país sujetos a una Contrata.

En agosto de 1852 otro movimiento telúrico afectó severamente el cuerpo alto del edificio, por lo que se dictaminó la demolición casi total del cuerpo alto del penal, debido al mal estado de hundimiento. Sin embargo, este asunto se silenció hasta 1854, que abogan una vez más por reformas en su reglamento de orden interno, la  seguridad y comodidad de los penados. Esto no se ejecutó inmediatamente y sufrió contratiempos, así como reparaciones de pésima calidad.

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Allí no solo fue un recinto para malechores, sino para personalidades de la época, revolucionarios, como Pedro Figueredo, Rodrigo e Ignacio Tamayo, condenados al paredón de muerte en el antiguo matadero, así como algunos de los expedicionarios del Virginius en 1873. Emilio.Bacardí Moreau guardó prisión por motivos políticos, y el conocido artista inglés Walter Goodman estuvo detenido algunos días.

Figueredo fue fusilado en el caserón del antiguo matadero, en unión de los Tamayos. La noche anterior estuvo en la capilla de la cárcel, donde solicitó el servicio de  confesión y de abogado para testar a favor.de su familia. En su degradado estado de salud intentaron humillarlo, trasladando en un asno al sitio de ejecución, al autor del himno de la Revolución independentista.

En República neocolonial

Elizabet Recio Lobaina, especialista de la oficina del Historiador de la Ciudad precisó a Sierra Maestra sobre esta nueva etapa que: “proclamada la República el 20 de mayo de 1902, la cárcel pasa nuevamente a la administración del gobierno de la ciudad, legítimo propietario del edificio.

“No obstante, los nombres del establecimiento varían según las autoridades judiciales y de gobierno quebremitían presos y detenidos a este centro penitenciario. Por lo que se puede encontrar la denominación de cárcel, de audiencia, correccional, y sobre todo, un nombre con el que la población lo conoce hasta nuestros días: Vivac Municipal.

”Esta denominación estaba justificada por la presencia sistemática de tropas norteamericanas; durante la primera intervención se oficializó dicho nombre en los documentos administrativos. Vivaquear significa pertrecharse de los recursos indispensables, descansar y continuar el paso. Esto hacían los soldados en la cárcel, que era su lugar de tránsito, su campamento”.

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Ciertamente poco cambió de la colonia a la neocolonial, en materia de condiciones o atención. En 1906 era designada Cárcel Provincial de Oriente, y pese al crecimiento de la población penal, nunca se trasladó hacia otro edificio.

En 1913 otro sismo estremeció a la ciudad, afectando una vez más la instalación, y por la no severidad de los daños, nadie se ocupó de su recuperación; con posterioridad sufrió algunas reparaciones de a poco. A lo largo de su historia el Vivac sufrió transformaciones radicales, como la eliminación de elementos en madera, pisos y escaleras, que eran partes originales.

Este sitio siguió desempeñando la función de Cárcel Provincial hasta 1949, cuando se inaugura la prisión de Boniato. De las personalidades que permanecieron allí en esta etapa, la especialista Recio Lobaina citó: “Antonio Guiteras y Amador Montes de Oca desde el 13 de agosto hasta el 7 de diciembre de 1931, acusados de rebelión luego de haber participado en el alzamiento de la Gallinita.

El 26 de julio de 1953 un grupo de 120 jóvenes dirigidos por el abogado Fidel Castro Ruz atacó el Cuartel Moncada, sede del Regimiento Maceo del Ejército Nacional, dispuestos a emprender la lucha activa y directa contra el régimen dictatorial de Fulgencio Batista.

“El 27 de julio comienzan a arribar a la cárcel municipal algunos detenidos sospechosos de haber participado en el asalto armado, otros fueron llevados al Cuartel  Moncada. Estos últimos corrieron la peor suerte por estar en la misma fortaleza que intentaron tomar y fueron víctimas de la despiadadabrevancha ordenada por el dictador en funciones.

“Los remitidos al establecimiento penitenciario municipal son tratados con cierta consideración, ya que en este lugar los custodios eran empleados municipales, y existía un cuerpo de vigilancia que no dependía directamente del Ejército Nacional.

Esta sensible diferencia salvó la vida a más de un joven revolucionario. En lo adelante, era una garantía de permanecer con vida el ser trasladado allí. Entre los asaltantes al Cuartel Moncada, estuvieron detenidos ahí Haydé Santamaría, Melba Hernández, Raúl Castro, Armado Mestre Martínez, Jesús Montané Oropesa, Julio Díaz, Juan Almeida Bosque e Israel Tápanes Vento.

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“Fidel Castro en compañía de José A. Suárez Blanco y Oscar Alcalde Valls fueron detenidos el 1ro de agosto por el digno teniente del ejército Pedro Sarría Tartabul en la finca Mamprivá, cercana a la de Manuel Leizán. Son también capturados ese propio día Armando Mestre, Eduardo Montano, Juan Almeida, Francisco González y Mario Chané. A todos los condujeron directamente al Vivac. Los combatientes dormían en el suelo por el estado de los catres adosados a la pared y la escasa ventilación”.

Desde el Vivac se toman las primeras imágenes de prensa del grupo tras los sucesos, y la icónica fotografía del Líder Histórico de la Revolución, junto al retrato de José Martí, el autor intelectual de lo acontecido. Haydé Santamaría inmortalizaría las características de su estancia allí con una frase: “(...) Ahí perdimos un poco la conciencia del tiempo, del día y de la noche, de la muerte y de la vida, porque allí no sentimos ni padecimos: estábamos más allá de lo que era morir o vivir”.

Entre 1956 y 1958, jóvenes como Frank País García, Vilma Espín Guillois, Fernando Vecino Alegret, Otto Parellada, José Tey, Félix Pena, Temístocles Fuentes, Oscar Lucero Moya y Gloria Cuadras, quedaron detenidos por organizar todo tipo de actividades contra el gobierno.

En Revolución

Tras el triunfo del primero de enero de 1959, la población penal se depura y muchos empleados son separados, y hasta finales de 1968 el edificio fungió como cárcel, dependiente del Ministerio del Interior. Luego de cien años como prisión, pasó a la administración de la Academia de Ciencias.

El 26 de julio de 1978 se inaugura como Museo Histórico, a iniciativa de Arturo Duque de Estrada, presidente de la Comisión Provincial de Monumentos.

En enero de 1984, después del traslado de la documentación desde el Ayuntamiento de la Ciudad, el sitio se convierte en Archivo Histórico del Poder Popular Municipal. Sin embargo, las condiciones de trabajo eran pésimas y la documentación sobrevivió con muchas dificultades, aunque se extinguieron algunos textos de prensa de la época. La especialista de la Oficina del Conservador de la Ciudad señaló:

“A inicios 1988 un grupo de estudiantes del cuarto año de la carrera de historia, guiados por la profesora Olga Portuondo Zúñiga, realizaron las prácticas de la asignatura Archivología. Durante aproximadamente cuatro semanas, se limpiaron algunos locales y fueron clasificados, primariamente, un significativo volumen de documentos. Esta experiencia marcó el inicio del rescate del Archivo Municipal. En 1992 fueron ubicados allí varios graduados universitarios de las especialidades de Historia, Historia del Arte y Filología. Con pocos recursos, pero con sensibilidad por parte de las autoridades del municipio, se emprendió un respetable trabajo que ha ido en ascenso.

“En el mes de enero de 1997 se efectúo el traspaso oficial del Archivo, administrado por la Dependencia Interna del Poder Popular Municipal, hacia la Oficina del  Conservador de la ciudad de Santiago. Se garantiza la rehabilitación del edificio sede del Archivo, con la aprobación de una plantilla con personal especializado en el trabajo de procesamiento y conservación de documentos históricos”.

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El edificio albergó las actas capitulares, los fondos Colonia, República y Revolución, una sala para el tratamiento de la documentación y una de lectura, que pasaron a formar parte por Ley, de la Academia de Ciencias de Cuba. Allí radicó el archivo histórico de la oficina del Conservador y la oficina de la Historiadora de la Ciudad, esta última aún se mantiene, y la primera radica en la Avenida Juan Gualberto Gómez- Flor Crombet (Patria). También se encuentra ubicada en el Vivac la sede de la filial de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (Unhic) en el territorio.

Actualmente la antigua Cárcel Provincial de Oriente es sometida a labores integrales de conservación, con mano de obra de Mipymes y Trabajadores por Cuenta Propia, contratados por la Oficina. Hoy se combinan varias técnicas en el suelo, las paredes y el techo para el acondicionamiento de locales. Se labora con destreza la madera y otros materiales, así como la pintura: acciones de profundidad para que el edificio pueda mantenerse en el tiempo.

De este tema y las proyecciones de lo que acogerá la edificación, Omar López Rodríguez, Director de la Oficina del Conservador de la Ciudad declaró que: “el inmueble se ha sometido a un proceso de recuperación de la arquitectura, tratando de salvar sus componentes identitarios, propios de un modelo neoclásico, y a su vez actualizarlo para poder asumir nuevas funciones. Va a ser un Complejo Cultural, que contendrá en su interior la Oficina del Historiador de la Ciudad, la Dirección Provincial de la Unhic, el Centro de Interpretación del Patrimonio santiaguero, adscrito a la Oficina del Conservador, y funcionará el equipo de Comunicación de esta.

“Hemos estado en conversación con la Universidad de la Restauración, para que el Vivac sea la sede de la institución en Santiago, así los jóvenes pueden enfrentarse a la   restauración mediante la Ciencia, un pensamiento actualizado desde el punto de vista técnico, de comunicación y gestión del patrimonio para su visibilidad. De esta manera se pone en valor y se le da continuidad de vida, con búsqueda de formatos económicos que permitan su preservación”.

El Vivac reúne valores históricos, emanados de un lugar que fuese escenario de pasajes de alta trascendencia. No por gusto se declaró Monumento Nacional en 1999.

Una de las iniciativas en saludo al 65 Aniversario de la Revolución, se alza como un centro insigne, que acogerá novedosas y necesarias funciones de diversas instituciones, para el rescate constante de la historia y el patrimonio, desde la ciudad que tiene una rica tradición: Santiago de Cuba.

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M.Sc. Milagros Alonso Pérez

Licenciada en Periodismo. Máster en Estudios de Lengua y Discursos. Graduada de los posgrados de Gestión, Redacción y Publicación de Artículos Científicos en Ciencias Sociales y Humanísticas y de Gestión de Redes Sociales. Profesora Instructora de la Universidad de Oriente. Periodista del Sierra Maestra.

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