Santiago de Cuba,

Opinión

Muchos padres, conscientes de lo necesario de un teléfono móvil para sus hijos, hacen miles de sacrificios para procurárselos, y no son baratos.

Desafíos

Son los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) una de las organizaciones de nuestros barrios. Fundados por iniciativa de Fidel el 28 de septiembre de 1960, nacieron en un contexto muy diferente al actual.

El mes de septiembre es recurrente para la realización de las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas; sin embargo, la coincidencia está en lo ocurrido allí el día 22 y lo que pasó en esa fecha de 1960, cuando Fidel Castro llegaba a Nueva York al frente de la delegación que asistiría al XV Período de Sesiones de esa organismo.

Las buenas experiencias deben generalizarse y perdurar en el tiempo. Hasta hace unos meses colegas y amigos de otras provincias elogiaban el hecho de que, en medio de la difícil situación energética del país; en Santiago de Cuba –a diferencia de muchos territorios-, se planificaban los horarios de los apagones, primero semanales y luego diarios.

A la altura de 2026 los cubanos nos encontramos en una encrucijada muy similar a la de la Generación del Centenario, y que Fidel resumió en pocas palabras: “cruzarse de brazos y esperar o luchar era para nosotros el dilema”.

Estados Unidos, como reza un antiguo refrán sobre Roma, paga a los traidores, pero los desprecia. Utiliza y paga a mercenarios para tratar de desacreditar a la Revolución y destruirla, pero ha estado dispuesto, en pos de sus mezquinos intereses, a sacrificar hasta la vida de esas personas para justificar una agresión directa a Cuba.

Vista hace fe, dice un viejo refrán. Por eso se le concede tanta importancia a los elementos presentados este miércoles en el 63 Período Ordinario de Sesiones del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, por el embajador Rodolfo Benítez Verson, su representante permanente en Cuba.

Hay cambios que se sienten antes de que puedan medirse. Uno de estos tiene que ver con la manera en que los cubanos nos relacionamos diariamente: cómo saludamos, cómo hablamos, cómo tratamos a una persona mayor, cómo se comportan nuestros niños y jóvenes y cuánto respeto mostramos por quienes comparten con nosotros un espacio público.

No son pocas las familias que deciden no enviar a sus hijos a la escuela, aludiendo que no hubo corriente la noche anterior, no llegó el pan normado para el desayuno o la merienda, el precio de los sobres de refresco subió, o sencillamente la cosa está muy mala para que los niños estén en la calle.

Hace pocos días un amigo me describió su desconcierto ante un hecho del cual fue víctima. Él, que iba a someterse a una larga cola, decidió dejar varias de sus pertenencias (bicicleta, celular y la mochila) en la casa de un amigo, cerca de donde estaría.

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