Opinión
Por estos días de colas, largas esperas, cacería de conexión a internet o cobertura móvil en cualquier esquina he mirado un poco más a la gente que me rodea. Esas que a veces son parte del mismo paisaje pero que no siempre nos detenemos a mirarlas, por estar inmersos en esas batallas cotidianas que nos consumen el tiempo y los pensamientos.
“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las potencias de la vieja Europa se han unido en una Santa Alianza para acorralar a ese fantasma (…) ¿Qué oposición no ha sido acusada de comunismo por sus adversarios en el Poder? ¿Qué oposición, a su vez, no ha lanzado a sus adversarios de derecha o izquierda el epíteto zahiriente de comunista?”.
Hablar de las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas por los máximos organismo: el político (Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba) y el legislativo (Asamblea Nacional del Poder Popular), siempre será polémico, sobre todo, por los cambios profundos que proponen en todas sus áreas de impacto.
“Lo de Marco Rubio no tiene nombre” Esta afirmación la leí de un politólogo de los Estados Unidos, quien criticaba a este personaje por sus incoherencias y engaños en el ejercicio de su cargo. Y pienso que sí tiene nombre, muchos nombres: mentiroso, charlatán, ladrón, violador de las leyes de su propio país…