Especiales
En tiempos donde se refuerza la política gubernamental de la bancarización -ya no solo como una necesidad en medio del contexto económico, sino como un proceso vital para que la población que cobra salarios en transferencia pueda acceder a servicios y bienes vitales en la cotidianidad-, no se debe dar margen a irregularidades ni violaciones de lo establecido en este sentido.
El aire aún huele a tierra mojada y a ramas recién cortadas. En las calles de Contramaestre, las huellas del huracán Melissa son visibles: árboles caídos, letreros doblados, techos de zinc enrollados como papel. Pero en medio de este paisaje -que ya dista mucho de los primeros días tras el paso del ciclón-, hay un lugar donde la resiliencia tiene rostro de mujer y esperanza de nombre: el Hogar Materno Clodomira Acosta Ferrales.
En la madrugada, cuando el silencio esparcía sus rumores de árbol en leve movimiento y la ciudad descansaba del bullicio, si ya me había retirado a casa, el timbre del teléfono avisaba que él permanecía en vela, repasaba despachos cablegráficos, veía discursos, escribía, leía libros o revisaba originales de imprenta y de súbito, necesitaba preguntar un dato primordial o una opinión acerca del curso de los acontecimientos y sobre las vidas que dependían de una denuncia pública o una articulación urgente de fuerzas en favor de una lucha popular y justa.