Especiales
Celia Sánchez Manduley es una figura emblemática de la historia de Cuba. Su vida estuvo marcada por extraordinarias anécdotas que la convirtieron en pilar fundamental para la nación. A pesar de su inmensa contribución, fue su singular humildad la que le dio fama. Como la Revolución, Celia era de, por y para los humildes.Para ella, la acción siempre fue más importante que la palabra.
En el imaginario popular, hay personalidades que son míticas, excelsas, y al tiempo humildes, accesibles, que palpan con sus manos la realidad, para darles curso a problemas con la solución atinada. Y más si tiene un toque femenino. Mi abuela decía que quien le escribiese correspondencia planteándole una situación, ‘resolvía’, gracias a sus horas interminables de trabajo.
En el campo cubano, a excepción de las familias de los terratenientes y de algunos «elegidos», la mayoría de la población no podía disfrutar plenamente de las «bondades» de los Reyes Magos. Antes del triunfo de la revolución, los campesinos, obreros agrícolas explotados y otros trabajadores rurales se encontraban en una situación extremadamente precaria con más de 100 mil personas viviendo por debajo de la pobreza límite como arrendatarios, aparceros, precaristas y jornaleros.