Santiago de Cuba,

Historia

Esta cita de José Martí está contenida en una carta  dirigida al Director del  periódico  El Partido Liberal,  de México, fechada el 20 de julio de 1887.  El tema está referido a la excomulgación, por el  Papa, del párroco Eduardo McGlynn, criticada por el Apóstol de la independencia cubana. En este caso el enjuiciamiento sobre la Iglesia es  severo y  pone al descubierto los intereses a los que sirve la institución.

Al cumplir Sierra Maestra sus 65 años de vida, un lugar de honor en su historia está ganado por los hombres y mujeres que lo fundaron en la clandestinidad. Ellos fueron la simiente y savia del árbol frondoso que es hoy nuestro órgano de prensa.

Los principios y valores definen de qué lado está la persona, si del que agrupa a los que se insertan por su ejemplo en el recuerdo de lo positivo, y los que se marcan por su egoísmo y falta de sentido humano.

Difícil sería encontrar a un cubano que no haya escuchado este pensamiento martiano, sobre todo en boca de sus maestros. Fue de los primeros que aprendí en mi niñez. Pero muy poca aplicación tenía entonces.

Muchas veces hemos honrado los cubanos esta enseñanza martiana, consistente en elegir el sacrificio, dictado por el honor, ante un bienestar acompañado por el deshonor.

Quintín, con tu nombre es posible tomar a La Habana. Esa aseveración surgida de los labios de Antonio Maceo Grajales, basta para comprender la dimensión del héroe mambí, nacido en Santiago de Cuba el 30 de octubre de 1834 y asesinado el 23 de agosto de 1906 por agentes del gobierno de Don Tomás Estrada Palma, primer presidente de la república neocolonial cubana.

He aquí la forma textual en la que Martí pronunció estas palabras: “Nada hay tan Imprudente como perturbar con propios rencores- ya que hay infortunados que los tengan- la paz en pueblo ajeno; nada hay más justo, en cambio, que dejar en punto de verdad las cosas de la historia, ya que en tanto que consigamos los hijos de Cuba nuestras libertades, la limpidez de nuestra historia y la bondad de los hombres son la única patria que tenemos”.

El 17 de agosto de 1870, fue fusilado en Santiago de Cuba, por las autoridades coloniales españolas, el Mayor General del Ejército Libertador Cubano, Pedro Figueredo Cisneros (Perucho), autor del Himno Nacional Cubano.

Esta afirmación sobre la conciencia revolucionaria del pueblo de Cuba, la pronunció el Comandante en Jefe, Fidel, el 27 de junio de 1963. Y la historia sigue corroborando esa verdad.

Certero pensamiento  evocado cuando de solidaridad con nuestro pueblo se trata, frente al mismo enemigo que, en su nacimiento, caracterizó y denunció José Martí: el imperialismo norteamericano.

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