Según ha trascendido, hay temor de que “estas no den el resultado esperado”, por el aquel de que ya hemos enfrentado otras etapas y no se ha visto todo el efecto deseado; que “si pueden implicar un paso al capitalismo”, entre otras tantas.
Cierto es que estamos viviendo una situación extrema, nunca antes imaginada; que en ocasiones anteriores no pocas insuficiencias fueron achacadas al bloqueo, sin ser este el causante directo; pero ahora se unen muchos factores, desde problemas muy objetivos relacionados con la economía y la sociedad, hasta ese férreo bloqueo que incorpora la parte energética, que por demás afecta toda la vida del país.
Estas transformaciones aprobadas involucran al modelo de gestión de los actores económicos: la empresa estatal socialista y las formas de gestión no estatal; las cuestiones de la propiedad, con las diferencias entre propiedad y gestión; el sistema de planificación de la economía; la Administración Central del Estado y entidades presupuestadas; la autonomía municipal; el sector energético y lo relacionado con la recuperación agrícola.
Las transformaciones sociales, tan pero tan importantes, se relacionan con transparentar la gestión de las ayudas mediante el empleo de la plataforma Soberanía, como nueva vía para actualizar en tiempo real el registro de las personas en situación de vulnerabilidad; el apoyo de los actores económicos (estatales y privados) al pago de pensionados, respaldar los comedores del Sistema de Atención a la Familia y Hogares de Atención Comunitaria; a niños sin cuidado parental; hogares de ancianos, maternos, casos sociales, así como ofrecer empleo y capacitación a personas en situación de vulnerabilidad.
No menos significativo resulta el apoyo al transporte público y sanitario; contribuir a la higiene comunal, el servicio funerario para familias sin recursos; así como impulsar ferias y ventas populares en las comunidades.
Se incluyen en estas transformaciones lo relacionado con el subsidio a personas y no a productos; los asuntos laborales y salariales, donde esta vez se benefició a los trabajadores del sector presupuestado; la modernización del sistema bancario y financiero, con transformaciones cambiarias, del Sistema tributario; en la política de precios; la inversión extranjera; el comercio exterior; el alcance de la dolarización parcial de la economía; el sector del turismo; el transporte; el comercio, la Gastronomía y los Servicios.
Importante, lo concerniente a la política de seguros; las transformaciones en el ámbito digital, inteligencia artificial y economía del conocimiento; el sistema estadístico nacional y los mecanismos de control e inspección.
Como se puede apreciar, no quedó nada o casi nada, para no ser absolutos, por definir. Eso sí, estas medidas involucran a todos, desde los que laboran en las diferentes formas de gestión de la economía, los que no trabajan porque no quieren y aspiran a vivir del cuento o de las bondades de la Revolución; a los dirigentes a diferentes instancias, tanto gubernamentales, políticos como de las organizaciones de masas y sociales.
El Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez lo ha definido muy claro: “estamos en un momento de urgencias, bajo condiciones de guerra contra Cuba”, que es “multidimensional, una guerra que es económica, que es ideológica, que es cultural y que también es comunicacional”.
Es -dijo- una Guerra de Cuarta Generación con medidas coercitivas que “escalan con el propósito de asfixiar la economía, y una guerra mediática total”.
Al propio tiempo, el Primer Ministro Manuel Marrero Cruz, al referirse al tema ha dicho que “es una decisión política porque tenemos que transformar nuestra economía”. Y es una decisión soberana, que no responde a presiones externas, pero que se requiere de un proceso de cambio mucho más profundo que los realizados hasta el momento, son medidas para fortalecer el socialismo cubano sin descuidar “el equilibrio en materia social”.
Cierto es y así lo ha reconocido la máxima dirección de la Revolución, que veremos los resultados de estas trasformaciones “cuando haya menos apagones, menos déficit de agua, más ofertas, mejores precios,” y se reconoce que el contexto es muy complejo por todo lo que sabemos, pero que “las condiciones están creadas para experimentar avances”.
A pesar de lo que estamos viviendo, hay elementos importantes expuestos por Díaz-Canel: “la permanencia de la Revolución es la mejor prueba de que vamos bien encaminados, porque hemos estado sometidos a un ataque despiadado, a una agresión despiadada, a una práctica genocida por parte del gobierno de los Estados Unidos”, y seguimos firmes, resistiendo pruebas fuertes, en lo familiar y a instancia de la sociedad.
Queda claro que el camino es difícil, pero no imposible. Está en juego la supervivencia de todos, por eso es que todos, desde el lugar que ocupamos en la sociedad, debemos ser receptivos a este llamado de acción, de unidad, de hacer, de no quedarse cruzados de brazos, “de emanciparnos con nuestros propios recursos”; esa es la mejor respuesta, porque el éxito de este nuevo empeño, depende del concurso de todos.