Iniciaba así esta mujer de sonrisa bella y bondadosa, una aventura tan apasionante por la profesión, que aún hoy, después de más de 40 años de haber recibido el título, no cesan las emociones, las alegrías, y también a veces las tensiones pues cada paciente, cada hoja clínica se convierte en un nuevo reto que demanda de cualquier médico, ocupe un puesto u otro, esmerada atención, recordar procederes, echar mano a las habilidades adquiridas…
Estimula rememorar vivencias, como lo hace ahora la Dra. Dávila Fernández, cuando el Hospital General Dr. Juan Bruno Zayas Alfonso -su hospital- arriba a los 35 años y ella es parte de la historia de uno de los centros asistenciales más queridos por la población oriental, y particularmente por los habitantes de la urbe santiaguera.
Fidel está íntimamente ligado a los recuerdos de Marta, más ahora en el centenario del natalicio del Líder Histórico de la Revolución, porque “… él fue varias veces al hospital y para nosotros es un orgullo eterno haber contado con su presencia. Él siempre tan sensible con todos los trabajadores, tan delicado con las mujeres que laborábamos allí. Por lo tanto tenemos un compromiso muy grande con él, con la Revolución y con el propio hospital”.
Ya con casi ocho años de experiencia, Marta llega al “Juan Bruno Zayas Alfonso” para fundarlo en 1991 y crear allí, además, el Servicio de Estomatología. O sea, ella es doblemente fundadora. Hoy es una respetada especialista de II Grado en Estomatología General Integral.
Para la Dra. un detalle no pasa por alto: “Fidel amaba a Santiago de Cuba, y desde mi experiencia personal tengo la percepción que siempre sintió un cariño especial por esta ciudad tan histórica y hospitalaria; él estuvo siempre pendiente de todo lo que aconteciera en la Ciudad Héroe, y dentro de esta cualquier aspecto relacionado con la Salud Pública”.
Asegura Dávila Fernández, que en el caso del hospital Juan Bruno Zayas, el Comandante en Jefe estuvo pendiente de la construcción, colaboró mucho en el inicio del centro, en su puesta en marcha, y después en su ulterior desarrollo como unidad asistencial.
Vienen a la mente de la Dra. otros recuerdos, como la emoción de estar al lado de Fidel en las ocasiones en que recorrió el centro:
“Me llamaba la atención, el interés de Fidel por mejorar todo lo que estuviera relacionado con los servicios médicos para el pueblo, y además, con lo que nosotros necesitábamos para ofrecer un mejor servicio. Realmente, nos sentimos muy agradecidos con Fidel”.
La Dra. Dávila Fernández ha pasado por varias etapas en el “Juan Bruno Zayas” y ahora recuerda a otros fundadores del hospital y la alegría que sienten cuando se encuentran. También, para algunos que ya no están, la gloria a su memoria; para otros que ya no laboran, tenerlos presente…
Y hay otro motivo de satisfacción para Marta: además de ser fundadora del servicio de estomatología del Hospital, seguir activa.
“Me siento con salud para continuar trabajando. Recuerdo que éramos muy pocos en esta área. Y como mujer y como iniciadora del servicio. valoro muy alto que hoy podamos ayudar a la formación de nuevas generaciones de profesionales, de licenciados, de médicos… Me siento orgullosa de participaer en esa continuidad; de impulsar a quienes seguirán el camino que nosotros comenzamos”.
En el orden más personal, cuando la Dra. Marta emprende su vida laboral tiene un hijo pequeño y eso implica esfuerzos redoblados por cumplir con las responsabilidades en el hogar y en su puesto como médica.
“Nos ayudó mucho ser unidos y también, tener una jefa, la Dra. Caridad Márquez, muy exigente e inmejorable guía para conducirnos por el camino de la responsabilidad en lo que hacíamos, para darle mejor salud al pueblo.
“Qué más decirle: repetir que me siento orgullosa de ser fundadora del hospital; de compartir con otros esa satisfacción tan grande de haber servido al pueblo, y seguir haciéndolo. Y por estos cuarenta y pico de años como estomatóloga… estoy muy agradecida”.