Opinión
Varios años atrás, los jóvenes entrábamos a las aulas universitarias y se observaba en todos la motivación y el interés por los conocimientos y materias que estaban recibiendo. La algarabía y el debate que se ocasionaba, apenas dejaba al (la) profe –como cariñosamente se les dice- continuar con sus explicaciones.
No pretendo erigirme en descubridor de las causas que dan lugar a que falten productos en el plato de la mesa del cubano, pero sí exponer la certeza de que a pesar de la carencia de recursos por el bloqueo de Estados Unidos contra el país, la pandemia de la Covid-19 y la actual crisis económica internacional, con voluntad, trabajo y consagración, se puede mejorar esta situación.
Y luego de esa afirmación de Fidel en la clausura del VII Congreso del Partido, en abril del 2016, un ovación que, extraordinariamente, llega hasta nuestros días. Esa fue la inspiración, además, de las sesiones del V Pleno del Comité Central, primero, y las de la Asamblea Nacional del Poder Popular, después, que analizaron exhaustivamente la realidad cubana durante la semana.
Nadie tiene que explicarnos lo que es y cómo se siente vivir signados por las consecuencias de una guerra económica porque eso es asunto de todos los días, aunque algunos se crean la historia de que el bloqueo “es muela”, que solo afecta al Gobierno y que las múltiples privaciones sufridas por la población se deben a la “maldad” e “ineptitud” de los decisores.
Cuba logró una contundente victoria contra el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos en la ONU, cuando la comunidad internacional emitió 185 votos a favor de este país, dos en contra y dos abstenciones, en la Asamblea General del organismo, efectuada los días 2 y 3 del presente mes de noviembre.