Santiago de Cuba,

Autobloqueándonos

04 April 2023 Escrito por 

Alguien que admiro y respeto muchísimo suele decir que en las situaciones más difíciles aflora lo peor o lo mejor de los seres humanos; y que siempre prevalece la bondad, por muy recios que sean los problemas.

Por eso, cada vez que me atraviesa el espíritu alguna brizna de desesperanza me acuerdo de aquel optimista incurable y pienso que no tendremos para siempre esta inflación galopante ni han de perdurar los que, a expensas de la necesidad y la escasez, nos exprimen el alma y la cartera.

Lo peor es que hay cosas peores, como la dependienta de un pequeño comercio estatal que se gana conmigo 45 pesos y sabe Dios cuánto con cuántos más... el empleado que ignora el "buenos días", el "¿podría decirme...?" y a mucha insistencia masculla unos monosílabos, como si responder amablemente y con claridad fuese un favor que los demás no merecen.

Mal andamos si al menor reclamo en una guagua alguien explota, si cargar un niño en brazos o en el vientre es poca cosa para los que van "pegados" al asiento en el transporte público; si vemos como normal que los medicamentos y otros insumos se vayan "por la izquierda" y que los "no hay" amordacen la voluntad. Mal andamos si nos creemos la sopa boba de los que lucran a costa de los problemas y con tal de seguir  haciéndolo usan el malestar de todos para dividir... como si en verdad les doliera, como si no fuera su negocio atizar el sufrimiento ajeno y punzar donde más le duele a la sociedad.

No podemos seguir así: el maltrato "no puede ser la manera en que nos tratemos ni puede ser la manera pasiva en que nosotros veamos ese abuso y ese desprecio hacia alguien", ha dicho el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, refiriéndose a los desmanes que a veces vemos y asumimos como parte del día a día.

"Es que la gente está estresada, mija", suele decir mi vecina ¿Y cómo no estarlo en un país que lucha con uñas y dientes por mantener a flote su proyecto social, cuando le cierran las puertas, le estrechan el cerco, le aprietan el cuello...?  Cuando el gobierno más poderoso del planeta aplica con precisión y eficacia una política de exterminio que a todos, o a casi todos, nos está llevando al límite... Y digo "casi" porque siempre al "río revuelto" (este río de necesidades insatisfechas)  van a buscar  ganancias esos a los que el tiempo de crisis  les saca lo peor.

Pero una cosa  es que haya problemas y otra muy distinta es que perdamos los sentimientos, que perdamos la capacidad de ayudar, que se naturalicen la indolencia y el individualismo,  o que, como alertó el jefe de Estado, "se nos rasgue el tejido espiritual de la sociedad".

Tenemos un bloqueo atroz delante, y otro interno, tan perjudicial como el primero, y a caso más abominable y lastimoso porque si es repudiable la malsanidad de un gobierno extranjero, más repudiable y triste es la miseria de alma entre cubanos, el que a algunos les  importe más el dinero que hacer el bien... y que encima nos consolemos con que "la vida está dura" y por eso la gente se ha puesto así.

Nosotros somos más que esto y lo hemos demostrado mil veces. La solidaridad forma parte de la esencia de este pueblo y, principalmente en  situaciones difíciles necesitamos afianzarnos, unirnos y reencontrarnos en esa manera de amar y de ayudar que nos hace más humanos.

Creo en ello y es mi escudo ante la desesperanza y el pesimismo. No porque lo diga Díaz-Canel, con cuyas ideas comulgo, sino porque es lo que aprendí de esta misma sociedad. Si duros son los tiempos, más ha de serlo el lazo que nos une. No merecemos vivir autobloqueándonos.

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Indira Ferrer Alonso

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