Santiago de Cuba,

“La farmacia es mi vida”

25 November 2023 Escrito por 
Cortesía de la entrevistada

Más de medio siglo de ejercicio en los servicios farmacéuticos atesora Rosa Victoria Miguel Vázquez, una mujer que se ha convertido en paradigma para generaciones de profesionales del ramo en Santiago de Cuba, y cuyo nombre ha sido recurrente en el contexto de la celebración por el Día del Farmacéutico Cubano, celebrado el 22 de noviembre.

¿Cómo llegó Rosa Miguel a la actividad de farmacia?

“No puedo decir que por vocación, fue más bien el deseo de estudiar. Yo vivía muy cerca de la antigua Docencia Médica y al terminar el preuniversitario decidí matricular Técnico de nivel medio en Farmacia.

“Comencé a estudiar en 1969, dedicábamos cuatro horas a la docencia y cuatro al trabajo. Así inició mi vida laboral.

“Desde entonces la actividad de servicios farmacéuticos me apasiona, le dediqué 52 años y bueno… la farmacia es mi vida. He trabajado en farmacias hospitalarias, comunitarias; durante la década del '90 y hasta el 2000 me desempeñé como especialista comercial de la otrora Empresa de Suministros Médicos y en 2001 fui designada directora de la Empresa de Farmacias y Ópticas de Santiago de Cuba, labor que desempeñé por 22 años, hasta que me jubilé en febrero de 2022”.

Usted también laboró en Guantánamo…

“Sí. Hice el servicio médico social en el antiguo Oriente Sur y trabajé en el Hospital Regional de Baracoa. Ahí estuve hasta la división político-administrativa de 1976, que pasé a Guantánamo, laborando en los servicios farmacéuticos del entonces Hospital Materno.

“Luego vine a trabajar a Santiago. Me ubicaron en la dirección de la Empresa Provincial de Farmacias, donde ocupé varios cargos. Allí estuve hasta el año '80, cuando volví a las farmacias comunitarias porque ya se comentaba que la Universidad de Oriente abriría la licenciatura en Ciencias Farmacéuticas y yo necesitaba un puesto de labor que me permitiera acomodar los horarios para continuar estudios en una carrera que en aquel momento duraba seis años”.

¿Qué es lo que más le emociona de aquellos años?

“Fueron de sacrificio. Teníamos muchos deseos de aprender, de superarnos, y eso nos impulsó porque no era fácil estudiar, trabajar y conjugar todo eso con la vida familiar. Sin embargo, tuve la dicha de ser la alumna integral en la graduación de 1991”.
Usted dedicó algún tiempo a la formación de recursos humanos…

“Correcto. Incluso con mi tesis de graduación logré un material con el que contribuía a solucionar uno de los problemas de aquellos años en la carrera, y era la escasez de bibliografía. Yo quise compilar todas las documentaciones que se utilizaban en una farmacia comunitaria para facilitársela a los alumnos.

“Cuando me gradué de Farmacia en el año '72 ya estaba vinculada como profesora en la docencia médica de nivel medio, tanto en la parte teórica como en la práctica. En aquel momento esa tesis fue el primer documento de su tipo aquí para los estudiantes”.

La farmacia tiene su encanto…

“Sí, es una profesión linda por dondequiera que uno la mire. A la farmacia hay que dedicarle corazón y alma. Se aprende mucho porque no es solamente la dispensación de los medicamentos, también está la producción que es apasionante. Es lo que más me gustaba y lo que más añoro.

“En los años en que pude trabajar en los laboratorios, no se hacía medicina natural como ahora, elaborábamos las fórmulas magistrales que emitían los dermatólogos y las fórmulas originales que eran muy demandadas por la población como el mercuro cromo, las goticas de suero fisiológico… y todo eso se hacía en la farmacia. Fue una etapa muy bonita, teníamos todas las materias primas y un formulario con una amplia gama de producciones que había que mantenerlas a la venta.

“Me enorgullece ver que nuestro territorio se mantiene entre los mejores de Cuba, y así lo dijo la ingeniera Cristina Lara, directora nacional de Planificación y análisis de medicamentos, en el acto central por el Día del Farmacéutico, que se celebró aquí en Santiago el día 22”.

¿Quiénes fueron sus paradigmas en el ejercicio de la profesión?

“Bueno, no quería mencionar nombres porque una corre el riesgo de olvidar algunos, pero sí hay una persona que debe ser recordada en una jornada tan relevante para nosotros, y es el profesor de profesores Dr. Aníbal Goderich Malet. Él fue una institución en lo que a la actividad de farmacia se refiere. Cuando triunfó la Revolución, fue de los pocos farmacéuticos que se quedaron en el país.

Si pudimos matricular aquí en una licenciatura de Ciencias Farmacéuticas fue por su tenacidad y su labor en la Universidad de La Habana para abrir esa carrera aquí en Santiago de Cuba, junto a otros profesionales como el doctor Medina, la doctora Nélida… Goderich fue muy querido por todos. De él aprendimos que un farmacéutico debe estar bien preparado profesionalmente y consagrarse a su actividad”.

Si pudiera sugerirles una carrera a los adolescentes que aún no deciden cuál estudiar, ¿les recomendaría Ciencias Farmacéuticas?

“Sí, claro. Esta profesión es de lo más lindo que me ha sucedido en la vida, muchas de mis alegrías, las experimenté en el trabajo. Es lo mejor que me ha podido pasar porque me sirvió para crecer. Me fui adentrando en ese mundo que me resulta fascinante y que exige muchos conocimientos.

Además hay que lograr que el paciente se sienta bien atendido, bien orientado, y esa tiene que ser la máxima de un trabajador de servicios farmacéuticos”.

¿Y a los jóvenes profesionales qué les diría?

“La farmacia es el último eslabón de la cadena de servicios, es donde el paciente obtendrá una parte fundamental de su tratamiento, por tanto el farmacéutico completa esa atención con una producción y dispensación de medicamentos eficientes.

“También se necesita cortesía, mucho respeto hacia el pueblo que acude a la farmacia para mejorar su estado de salud o el de un ser querido. Si hoy me siento orgullosa de mi profesión es porque la mayoría de mis colegas son personas laboriosas y entregadas”.

Rosa Miguel ostenta múltiples reconocimientos y un prestigio bien ganado en el sector de la Salud. Durante la Covid-19, bajo su dirección, los trabajadores de Optimed se mantuvieron al servicio de la población con resultados loables.

Llegue con esta entrevista el reconocimiento de Sierra Maestra a quienes desde las farmacias comunitarias y hospitalarias, la droguería, los centros de producción, las aulas y otras instituciones, continúan aportando al desarrollo de los servicios farmacéuticos.

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Indira Ferrer Alonso

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