Santiago de Cuba,

Organopónico La República necesita brazos

17 September 2023 Escrito por 
De la autora

De todos los organopónicos fomentados por el Movimiento de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, conocido como el Gigante -ubicado aproximadamente a tres kilómetros de la ciudad-, la Unidad Empresarial de Base (UEB) La República tiene el reto y la misión de alcanzar, en medio de no pocos percances, los índices de producción para el municipio de Santiago de Cuba, que se reflejen en la mesa de sus habitantes.

Inaugurado por el Líder Histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz en la década del 80, cuenta en la actualidad con 20 unidades de producción (hectáreas), de las cuales 15 están sembradas de habichuela, pepino, berenjena, quimbombó (estas dos últimas variedades en cosecha) y melón, como parte de los compromisos de la campaña de siembra de frío, que eran de 12. Presenta un total de 2 098 canaletas con una capacidad de 360 000 posturas; cultivadas 270 000 (75 %).

Según informó a Sierra Maestra su director, Alexis Padilla Menéndez, la unidad tributa al mercado El Santiaguero; de un plan de 300 toneladas a entregar al año, se han cumplido hasta la fecha con 244. Esto habla de que pese a las dificultades, los que laboran tienen la voluntad de hacer.

No obstante, llegarse hasta allí y conocer el día a día de sus trabajadores, también permite acercarse a cuánto más se pudiera alcanzar si se solventasen algunos problemas. En este sentido, el directivo precisó que “la principal dificultad constituye la falta de fuerza de trabajo. De una plantilla de 132 trabajadores están ocupadas 32, entre el personal técnico, administrativo y de servicio. Hoy directo a labores agrícolas se desempeñan solo seis civiles nuestros y 18 jóvenes soldados del Ejército Juvenil del Trabajo (de una disponibilidad de 50 plazas), quienes una vez culminado su servicio se marchan.

“Pese a las gestiones en el Ministerio y los trabajos voluntarios de las empresas, hace falta mano de obra permanente. Más allá de un problema de retribución salarial, es la complejidad de la manualidad agrícola lo que influye en esta situación”.

Otras incidencias son la baja disponibilidad de recursos para la atención al comedor obrero, puesto que con lo producido se priorizan los compromisos sociales, y la posibilidad de criar animales para el autoconsumo aún no se materializa; la falta de fertilizantes -imprescindible para el sistema de producción en canaletas-, de transporte para el traslado de las producciones, y solo se cuenta con cuatro agentes del Cuerpo de Vigilancia y Protección (CVP), de 16 que se demandan para la salvaguarda de las producciones agrícolas.

También pudo constatarse la presencia de un vertedero justo al frente de la UEB, donde se queman desechos sólidos, perteneciente a la empresa de Servicios Comunales, que genera plagas e infecciones para los cultivos.

Rescatar la vitalidad

Las casas de producción de plantas, es uno de los temas que más preocupan al Ing. Jesús Ferrer Lores: “Esta área, que es la columna vertebral del organopónico, no cuenta con recursos para la inversión, la cual ya es vital”.

En los 12 cordeles o su equivalente -media hectárea-, pueden llegarse a producir de 3 a 3.5 millones de posturas al año; hoy se están insumiendo entre 1.2 y 2.2. Cuando se ahonda en las causas de su deteriorado estado, ha sido como efecto de eventos meteorológicos, el tiempo de explotación y negligencia:

“Por las condiciones que presenta se corre el riesgo de que ante intensas lluvias se pierdan grandes volúmenes de posturas, lo cual se traduce en el no cumplimiento de planes de siembra y producción.

“Las casas hay que restaurarlas, contamos con nailon para una sola. Nosotros sembramos en bandejas en cepellón que tienen poco volumen de tierra, de ahí que cuando cae una gota de agua, escalda; el nailon las protege y mantiene con una temperatura ambiente adecuada para que su desarrollo vegetativo entre 15 y 30 días sea acorde y tenga el tamaño, la textura y el color.

“También la estructura metálica está deteriorada; se requiere de una malla antiafida, o tela de tabaco tapado. Debemos terminar con los burros o estructuras para montar las bandejas; ideamos hacerlo en la misma canaleta que no se está utilizando y se recupera al emplearla con ese propósito; luego se siembra la raíz ahí mismo.

“Hay un déficit de 400-500 bandejas para producir plantas en cepellón, y cuando se tiran raíces desnudas se pierden muchos volúmenes de semillas, que están muy caras; no es lo mismo utilizar por unidad 600 gramos de pepino que 2 Kg. No se cuenta con mochila para aplicar los medios biológicos y químicos y se requieren mangueras -el regadío es manual o por gravedad- y limas; reciente se compraron azadones”.

No obstante, en La República se han extraído y sembrado en fechas anteriores 42 mil posturas de col, contaban con 40 mil de pepino y 10 mil de tomate. El especialista reflexionó, de igual manera, acerca de la importancia comercial de estas, ya que si se expenden las posturas al agricultor a precios módicos, este puede vender sus producciones en cifras más económicas. “Con más condiciones se llegaría a tener mayores rendimientos”, concluyó.

Hacer, hacer...
En la UEB se aprecian buenos ejemplos, como la producción a través de su centro de lombricultura, donde se generan entre 1.5 y 2 toneladas mensuales de humus de lombriz, aunque en el año se pueden llegar a alcanzar más de 100. Las canaletas con un 20-25 % que se les incorpore de este producto presentan rendimientos asequibles.
Otra referencia dentro del organopónico constituye el Centro de Reproducción de Entomopatógenos (CRE). El Ing. Luis Inaudis Despaigne Blanco, especialista en Sanidad Vegetal, jefe de producción y su director, destacó que allí se preparan, entre otros, la tabaquina y el árbol del nim, para atacar las plagas en la agricultura, como los insectos de cutícula blanda, dígase de la mosca blanca, el saltahoja, el pulgón y larvas de lepidópteros en estado pequeño.

“La función específica del CRE es reproducir medios biológicos como la trichoderma, que es un antagónico de los hongos en el suelo; el metarhiziu para controlar a los trips o insectos que atacan a la leguminosa y el arroz, y la bauveria bassiana para los insectos de cutícula dura, como los coleópteros. Sin embargo, no se cuenta con la materia prima para reproducirlos”.

Por otra parte, en “La República” se labora en la instalación de una minindustria para el aprovechamiento de todos los productos que no cuenten con la calidad requerida para llevar al mercado, lo cual generará nuevas ofertas.

En un análisis evolutivo de lo que ha sido y es este organopónico que reviste tanta importancia socioeconómica e histórica para la provincia de Santiago de Cuba, su jefe de producción, quien ha estado allí por casi una década, argumentó:

“La República ha tenido varios períodos de recuperación, años atrás era potreros llenos de marabú, luego se levantó, se le asignaron por empresa unidades, pero por la falta de trabajo se volvió a deteriorar. Hace poco más de un año las producciones aquí apenas alcanzaban las dos, tres, ocho toneladas anuales, lo más. Nos dimos a la tarea de reiniciar con nuevas fuerzas y conducción, con un cambio sustancial. Es complejo sembrar las cinco unidades que nos faltan con pocos brazos de trabajo, y mantenerlas junto a las otras 15 ya cultivadas. Pero quienes estamos, no nos detenemos”.

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M.Sc. Milagros Alonso Pérez

Licenciada en Periodismo. Máster en Estudios de Lengua y Discursos. Graduada de los posgrados de Gestión, Redacción y Publicación de Artículos Científicos en Ciencias Sociales y Humanísticas y de Gestión de Redes Sociales. Profesora Instructora de la Universidad de Oriente. Periodista del Sierra Maestra.

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