Cultura
Cualquier nominación en un certamen es de hecho una distinción, un reconocimiento para el autor o la autora. Imagínese que eso ocurra en un concurso tan prestigioso como CubaDisco en el que converge buena parte de lo más talentoso en Cuba, en un campo como la música. Es, en verdad, un premio anticipado.
En la casita número 6 de la calle Rabí, entre Santa Rita y San Carlos, en el barrio Tivolí, en Santiago de Cuba, frente a la antigua Estación de Policía hoy Museo de la Lucha Clandestina, fue develada ayer una tarja para perpetuar el hecho de que allí, en su niñez, vivió el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Da gusto verlos bailar el son cubano. Lo hacen con prestancia y orgullo reflejado en sus rostros. Van elegantemente vestidos y son como princesas y príncipes, danzando en medio del salón de un “palacio real” que lo mismo puede ser el escenario del Teatro Heredia, en la Avenida de las Américas, o la calle Cuba, en el barrio Los Pepines, en Santiago de los Caballeros, República Dominicana (RD). Ellas y ellos integran el movimiento popular de danza El Son de Keka.