Esta estrategia de asfixia económica merece una crítica firme, porque el sufrimiento de los cubanos nunca debería utilizarse como instrumento de negociación.
Las diferencias políticas pueden, y deben, discutirse mediante el diálogo y el respeto a la soberanía, en igualdad de condiciones, tal y como siempre ha dicho el General de Ejército Raúl Castro Ruz.
Ningún cambio puede construirse legítimamente sobre la angustia de quienes menos recursos tienen, y -ante este escenario-, debemos fortalecer la unidad y la capacidad de respuesta.
Estar unidos no significa pensar de la misma manera, implica defender el derecho a decidir el futuro y trabajar por soluciones concretas. También debemos estar unidos y preparados para enfrentar cualquier dificultad y, a la vez, proteger la convivencia, siempre dentro de la disciplina, legalidad y el respeto a la vida.
Ser defensores de la paz no implica ser ingenuos ni permanecer pasivos. Significa rechazar la violencia, evitar el odio y sostener una posición firme, digna y responsable ante una agresión armada. Queremos diálogo y no medidas coercitivas que profundicen la separación entre los pueblos.
La solidaridad internacional, la participación en la defensa y la unidad, serán esenciales para superar este momento, sin renunciar a la justicia ni a la esperanza. Y mucho menos a nuestra Revolución, conquistada a precio de sangre.
Santiagueros:
Ante esta escalada, los hijos de la heroica Santiago -como parte indisoluble de Cuba-, reafirmamos el derecho a decidir nuestro propio destino y a defender la soberanía, la independencia y la dignidad conquistadas por tantas generaciones.
Defender a Cuba no significa, al mismo tiempo, renunciar al diálogo. Somos un pueblo amante de la paz, dispuesto siempre a tender puentes, buscar entendimientos y resolver las diferencias por vías civilizadas.
Dialogar no implica aceptar imposiciones, amenazas ni injerencias. La paz verdadera solo puede construirse sobre el respeto mutuo, la igualdad soberana y la no intervención.
Que nuestras voces demuestren que Santiago de Cuba permanece en pie, defendiendo sus principios y acompañando a la nación.
Que cada acción ratifique nuestro compromiso con la Patria, la Revolución y el Socialismo, y la voluntad irrevocable de ser libres y soberanos.