Santiago de Cuba,

Una apología a la Revolución y a su obra

18 October 2023 Escrito por 
Cubaminrex

A la hora de juzgar a una persona se tienen en cuenta sus palabras y, sobre todo, sus acciones. Cuánto más con una obra colectiva como lo es la Revolución Cubana, tan asediada y cuestionada por las “poderosas fuerzas dominantes”, pero sustentada por millones de cubanos dispuestos a “defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio”.

Al visualizar la entrevista al Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, transmitida el pasado 12 de octubre por la televisión, comprendí las implicaciones de asegurar la continuidad de un proceso comprometido con “cambiar todo lo que debe ser cambiado”: Trabajar incansablemente en función de garantizar la mayor equidad y justicia social, en condiciones a las que ningún estado se ha enfrentado durante tanto tiempo, provoca un compromiso inquebrantable y un estado de insatisfacción constante. Todo eso se ha conjugado en el hombre que, contra los pronósticos imperialistas, protagoniza la resistencia creativa de un pueblo.

Inflación, emigración, desigualdades sociales; bloqueo, subversión, permanente estado de “guerra no convencional”. A eso se enfrenta diariamente Cuba “en una situación de máxima presión, de asfixia económica para provocar el colapso de la Revolución, para fracturar la unidad entre dirección y pueblo, para negar la obra de la Revolución”, aseguró Díaz-Canel.

La intensa campaña de descrédito y persecución económica-financiera es la causa principal de todos nuestros problemas, porque “en circunstancias tan difíciles como estas de las que estábamos hablando, es imposible encontrar el tiempo perfecto, ¿cuál es el tiempo perfecto, el tiempo de la espera?, y cuál es la medida perfecta”. Como nos tiran a matar todo el tiempo, los enemigos prácticamente no dan margen a tomar decisiones fundadas sobre el sosiego. Sin embargo, en tal coyuntura -precisó Díaz-Canel- “tienen el derecho todos a criticarnos, además, creo que no hay obra perfecta y sería muy ideal también pensar que todo se ha hecho bien, que todo es perfecto y que tenemos la razón en todo”.

Lo que nos puede salvar, según el Primer Secretario es “producir, porque si tú no creas riquezas no tienes cómo distribuir las riquezas, y mucho menos cuando aspiramos a distribuir las riquezas en función de justicia social, en función de crecimiento, de desarrollo social, en función también de conceptos de equidad”. En ese sentido todos debemos ser consecuentes, conscientes y continuos.

A partir de la perspectiva autocrítica del Presidente de la República resulta impostergable que “el sistema empresarial tiene que aprovechar todas sus potencialidades y no escudarse en que me falta combustible o en que me falta financiamiento, y hacer sin limitaciones todo lo otro que puede hacer. Digamos, ya no puedo hacer esto, pero ¿y todo lo otro que puedo hacer?

“Cuántas empresas hay que tienen fuerzas que pueden ir a reparar escuelas, a reparar el mobiliario de las escuelas, a reparar los policlínicos, los hospitales, a participar en el programa de la vivienda, a producir alimentos para que cambie la situación alimentaria de sus trabajadores y de las familias de sus trabajadores que son parte de la población, y cuántos servicios le podían dar a la población, cuántas cosas pueden hacerse que no se están haciendo (…) pero estamos dispuestos a ese análisis crítico, a hacer esa rectificación de errores y también de análisis de situaciones muy particulares”, subrayó.

Al defender a la Revolución, defendemos sus conquistas, su obra creadora en un contexto en el que “hemos aplicado un programa de adelanto de la mujer. ¿No es también atender situaciones de desventaja social? Hemos ido a un proceso de transformación social en los barrios con participación popular y no solo con asistencialismo. Hemos aprobado una política orientada a la niñez, a la juventud y a la adolescencia, que va a terminar con una ley. Hemos seguido desarrollando y manteniendo programas sociales que fueron diseñados por el Comandante en Jefe en otro momento de la Revolución, por ejemplo, los programas de la Batalla de Ideas, que son tan evidentes…, y siguen ahí y son sostenidos por esa economía que muchas veces criticamos, y están en función de la sociedad”.

Para salvaguardar a la Patria, “con todos y para el bien de todos”, no puede haber divorcio entre la Nación y la emigración, muy promovido por el gobierno de los Estados Unidos que ya aplica, como en el 1898, su maquiavélica fórmula de divide y vencerás. El mandatario no vaciló en afirmar su “certeza de que en la misma medida en que superemos esta situación, todo eso vuelve a cambiar, y que no tiene que haber ruptura con los cubanos que abandonan el país por motivaciones económicas o motivados por la especulación que se hace en relación con la situación migratoria”.

La humilde posición del hombre que lidera la generación de la continuidad se demostró, una vez más, en sus conclusivas palabras: “agradecer siempre a nuestro pueblo su heroísmo, su apoyo, su comprensión y su aporte. ¡Por eso la Revolución es invencible, por ese pueblo!”

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Luis Alberto Portuondo Ortega

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