Santiago de Cuba,

“Hablaron bastante”

27 May 2022 Escrito por 
Mapa de isosistas o de distribución de Intensidades sísmicas generadas por el terremoto de Cabo Cruz el 25 de mayo de 1992 Fernando Guasch Hechavarría

El pasado 25 de mayo se cumplieron 30 años del terremoto de mayor magnitud registrado instrumentalmente en Cuba hasta el 1992, el cual tuvo una magnitud de 6.9 y se localizó en Cabo Cruz, provincia de Granma.

El sismo perceptible agrietó numerosas paredes de edificaciones y produjo pánico en la población, lo que conllevó a que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, visitara Granma y la sede del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais) en Santiago de Cuba.

De lo que representó ese fenómeno telúrico conocido como “terremoto de Cabo Cruz” para los especialistas de la entidad y los posteriores estudios de la sismología en Cuba, nos comenta uno de sus protagonistas el  sismólogo y DrC. Fernando Guasch Hechavarría, quien califica aquel suceso como:El Bautizo de una Generación”.

“Transcurría el lunes 25 de mayo de 1992, un día como todos los demás en el recién creado Cenais, el 3 de febrero de ese propio año. Al mediodía y en medio de una conversación telefónica con el Hospital de Manzanillo, Odalis Monnar que nos hablaba, nos refiere estar sintiendo un temblor fuerte, que segundos después es percibido claramente por nosotros en Santiago de Cuba.

“Esto nos permitió saber de inmediato y de forma cualitativa, que por la dirección de propagación de las ondas, el epicentro del terremoto se encontraba en la provincia de Granma o Gran Caimán. Todos pensamos en ese momento en Pilón, por la referencia histórica del ocurrido el 19 de febrero de 1976, que fue 15 días después del de Guatemala, el 4 de febrero de ese propio año.

“Eran las 12.56 p.m, y se había producido un terremoto que estremecería a gran parte de la isla grande del archipiélago cubano.

“De inmediato, el correcorre hacia la Estación Central, ubicada en el Centro Provincial de Meteorología, donde el registro de papel y tinta saturado, solo permitía corroborar la hora de ocurrencia del evento. A continuación, preguntas de las autoridades, a las cuales estábamos limitados de responder por la carencia tecnológica e informativa. Sin embargo, los reportes rápidos de los territorios, las estaciones sismológicas asistidas y la expertis de nuestros investigadores fueron conduciendo a un epicentro macrosísmico.

“El martes 26, parte un equipo de trabajo para la evaluación de impactos, precisar la distribución de intensidades y realizar los dictámenes ingenieriles necesarios. Debemos señalar en esta cita, que gracias al haber estado trabajando precisamente en Pilón durante un mes, antes de ocurrir el evento (hasta el viernes 22 de mayo), cuando realizamos el recorrido por la carretera Granma, que une a Santiago con Pilón, no contaminamos nuestro levantamiento con manifestaciones pretéritas de deslizamientos y derrumbes evidentes.

“El poblado de Pilón, se convirtió en nuestra base de operaciones y debemos destacar que gracias al apoyo de la dirección municipal, muy especialmente de la Presidenta del Poder Popular y del estudio fotográfico del poblado, nosotros pudimos lograr los resultados alcanzados en tan poco tiempo. Los primeros estudios macrosísmico se centraron en Pilón, Niquero y Cabo Cruz, lugar este que resultó ser el punto más cercano al epicentro instrumental.

“El miércoles, en medio de los trabajos, nos visitan en Pilón, la Dra Rosa Elena Simeón Negrin, presidenta entonces de la Academia de Ciencias de Cuba y el General de División y Jefe de la Defensa Civil Nacional, Guillermo Rodríguez del Pozo. Se les informó de lo observado hasta ese momento y de los principales factores de vulnerabilidades comprometidos con las pérdidas y daños evaluados. Si bien se reportaron daños estructurales y no estructurales en el fondo habitacional y en edificios públicos comprometidos con los Sistemas Básicos y las Líneas Vitales, no hubo que lamentar pérdidas de vidas humanas. 

“Se esclarece el mito sobre el hospital de Pilón, donde la ruptura de una junta de dilatación había generado falsas conjeturas. Ese día se reportan otros eventos perceptibles en Santiago de Cuba, con epicentro en Baconao y los pensamientos de los tomadores de decisión se centran en la probabilidad de un nuevo movimiento sísmico de gran intensidad, en la región oriental del país.

“Se trabajaba intensamente cada día y de regreso a Pilón, la rutina era revelar e imprimir el material fotográfico como evidencias de lo analizado puntualmente en el área de los trabajos.

“La noche del jueves 28 fue larga, pues desde Punta de Piedras donde estábamos hospedados, el DrC Tomás Chuy (en Pilón) y el Ing. Luis Orlando Sierra (en la Estación Central de Santiago) trabajaron; precisando las informaciones derivadas del levantamiento y elementos de su peligrosidad. Algo se gestaba, en Santiago y la región.

“Ya era viernes, en horas del mediodía, estaba el grupo de trabajo reunido con el jefe del órgano de la Defensa Civil de Manzanillo (Francisco), cuando el Secretario del Partido de esa municipalidad, llega y nos convoca para un traslado urgente a la ciudad de Bayamo.

“Accedemos a la Dirección Provincial del Partido y aguardamos a una reunión anunciada, donde el tiempo parecía infinito y la supervivencia se logró por  la solidaria compañía del Coronel Alberto, que solo preguntaba, ¿estás listo para informar? y al buen café de la montaña.

“Llegó la hora, pasamos a una sala teatro con no más de 40 personas e hizo su entrada el Comandante en Jefe, quien había suspendido el Congreso de Pedagogía, para atender personalmente el siniestro. Primero visitó Santiago de Cuba y ahora se encontraba junto a Esteban Lazo Hernández en Bayamo.

“Ahí nos encontramos, para nuestra satisfacción, con el colega del Cenais DrC José Zapata, que también estaba  esperando en otra oficina, para el mismo fin. Tuvimos la posibilidad de explicar y mostrar las evidencias de lo realizado y gracias al trabajo previo en Pilón, las interpretaciones sobre las intensidades máximas reportadas fueron más reales. Al final de la reunión, una mano en el hombro, nos dice para la historia: “Hablaron bastante”.

“La reunión fue aleccionadora y los resultados de la visita a los municipios afectados catalizó varios procesos, como la confección del Primer Plan contra Sismos de Gran Intensidad de la provincia de Granma y el desarrollo de un Programa de Investigaciones Sismológicas Aplicadas, gracias al trabajo incansable del Teniente Coronel Israel Perú.

“Por las enseñanzas, el crecimiento profesional y el compromiso creciente que derivó este terremoto lo catalogamos como “El Bautizo de una Generación” por eso escribimos estas líneas, también dedicadas a nuestros colegas fallecidos: Israel Zamora, Belmis Avich y Tomás Chuy, que nos seguirán acompañando en las próximas expediciones”.

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Yanet Alina Camejo Fernández

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