Santiago de Cuba,

DECODIFICANDO familias

El dengue, un reto a la responsabilidad

27 August 2022 Escrito por 
Foto: Minsap

La epidemia de dengue que tiene lugar en Cuba es, a juicio de especialistas, una de las más difíciles de los últimos años; no solo por la circulación de las cuatro cepas del virus -que condiciona un alto riesgo de dengue grave- sino porque ocurre en un contexto de grandes carencias y esto agudiza la contingencia epidemiológica.

Las cifras no muestran un panorama alentador en Santiago de Cuba: la proliferación del Aedes aegypti alcanza niveles muy altos. En lo que va de mes, se han detectado 2 865 focos, 800 más que en igual etapa del ciclo anterior. Actualmente, el índice de infestación del mosquito es de 1.02, y para que se tenga una idea de lo que significa, baste decir que el indicador de bajo riesgo es de 0.05. No es preciso ser experto para entender que el peligro es considerable.

En más del 60% de los casos hospitalizados se confirma el virus del dengue, y en la última semana se registró un promedio de atenciones médicas diarias por síndrome febril inespecífico ascendente a 374. Además, la tasa de incidencia es de 125.2 por 100 000 habitantes, o sea que un número nada despreciable de santiagueros están sufriendo la enfermedad.

Todo lo anterior evidencia un serio problema de salud; una parte considerable de la población podría padecer la arbovirosis, e incluso presentar complicaciones que pongan en riesgo su vida.

Según Alfredo Cintra Guerra, jefe del Departamento provincial de Vigilancia y lucha antivectorial, los municipios de Contramaestre y Mella presentan transmisión de la arbovirosis, mientras Songo-La Maya, Palma Soriano, San Luis y Santiago de Cuba muestran un panorama preocupante. En este contexto, aumenta la tensión por las limitaciones de recursos para hacer grandes intervenciones de control entomológico, por las condiciones medioambientales que favorecen la reproducción del insecto y la baja percepción de riesgo de buena parte de los habitantes, que no contribuyen a la prevención.

Para afrontar esta realidad, las fuerzas de Vigilancia y lucha antivectorial realizan los tratamientos focal en viviendas y centros laborales, y el adulticida intensivo de inmuebles donde se detecte un caso de síndrome febril inespecífico.

A decir de Cintra Guerra, una noticia alentadora es que próximamente se dispondrá del abate de importación, que la dirección del país decidió entregar al Ministerio de Salud Pública para enfrentar esta contingencia epidemiológica.

“El producto -afirma- se aplicará en los depósitos de agua de todas las viviendas de áreas urbanas de la provincia y tiene una alta efectividad si se utiliza bien. Por eso pedimos la colaboración de los moradores para que no boten el abate, que tiene una durabilidad de 60 días.”

El especialista recomienda a las familias extremar la prevención mediante la inspección frecuente de la casa y sus alrededores, para detectar y modificar todas las condiciones que propician la proliferación del insecto.

“Esta es una de las epidemias más difíciles que hemos vivido y solo con responsabilidad y prevención podremos dar un vuelco a la situación actual. Recordemos la importancia de mantener los depósitos de agua bien tapados; colaborar con los operarios de Salud Pública para que realicen su labor dentro de la vivienda; y acudir al médico de inmediato ante síntomas como fiebre, malestar general y dolores musculares, retroculares (detrás de los ojos), de cabeza y articulares, entre otros asociados a arbovirosis”, explica.

El directivo insiste en que el dengue puede causar la muerte si se presenta en su forma hemorrágica, y afecta seriamente a las personas vulnerables y a los niños; por tanto, adquiere mayor relevancia la realización de acciones para reducir la creciente focalidad.

“Es necesario eliminar desechos donde pueda acumularse agua y convertirse estos en criaderos artificiales; chapear zonas enyerbadas, enterrar neumáticos, guardar bajo techo vasijas útiles como botellas, latas y otros recipientes que se desee reutilizar; y mantener los tanques elevados con peces para que se alimenten de las larvas”, aconseja.

Luego de dos años viviendo en tensión por una epidemia (Covid-19) que enlutó a miles de familias en Cuba y nos puso en el rostro el miedo a enfermar y a fallecer, hay enseñanzas que sería imperdonable olvidar.

Aprendimos que la protección debe ser colectiva y permanente; que no hay lugar para la baja percepción de riesgo porque los descuidos se pagan con la vida; y que se debe actuar con minuciosidad para reducir el peligro.

Eso tenemos que ponerlo en práctica. A la cabeza del combate deben situarse las organizaciones de masas por su capacidad de concientizar y de movilizar, pues en su membrecía está la mayor parte del pueblo. Una vez más se trata de enfrentar a un enemigo pequeño en tamaño, pero que puede hacernos muchísimo mal. El resultado depende en gran medida de nuestra capacidad para enfrentarlo con responsabilidad y unidad.

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Indira Ferrer Alonso

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