Santiago de Cuba,

Almohadillas sanitarias: tensa la cadena

07 October 2023 Escrito por 
Escambray

En la actualidad para cualquier familia tener en su seno una fémina en edad fértil es otra preocupación, aún más si se trata de una adolescente que llega a la pubertad y debe enfrentarse a las carencias de algodón y a las necesarias almohadillas sanitarias, -que en ocasiones no tienen la calidad requerida.


Se le suman, además otros problemas, el déficit en las farmacias y la reventa en el mercado informal a altos precios. Cuando las sacan en los comercios que operan en divisa no todas pueden adquirirlas, lo que trae consigo una situación difícil para mantener la higiene en el período menstrual.

Este es un tema no resuelto -venimos siguiéndole los pasos aproximadamente desde enero de 2018-, y presenta varias aristas donde intervienen diferentes entidades, como la fábrica de Intimas Mathisa, Droguería Santiago, Farmacias y Ópticas, Encomed y los administradores de las farmacias comunitarias, por lo que no puede fallar ni un solo eslabón en esa cadena.

Aunque el Gobierno, en coordinación con el Ministerio de Salud Pública, trata de mitigar las afectaciones, hay que tener en cuenta que su costo de producción es en moneda libremente convertible y se comercializa de forma subsidiada en moneda nacional.

Cuba vive una situación económica crítica en todos los sectores de la sociedad, y el Estado hace un esfuerzo descomunal para que el déficit de recursos incida menos en la población. En este caso no ha sido posible, porque su fabricación depende de la importación de parte de la materia prima. Se le suma, también que el producto llega desde la industria enclavada en Granma, debido a que la fábrica santiaguera cerró hace un tiempo.

En conversación con Jorge Emilio Ordoño Almaguer, director de la Base de Transporte Encomed, conocimos que: “Esta entidad distribuye medicamentos hasta Ciego de Ávila, recorrido que hacemos semanal, y con el fin de optimizar los recursos, en esa misma transportación de regreso a la provincia se trasladan las almohadillas asignadas al territorio, en dependencia de su producción-las que solo se producen en Bayamo y Sancti Spíritus.

“Tenemos limitaciones, pero hasta este momento no hemos dejado de cumplir con nuestro encargo social, que es la distribución de medicamentos e insumos”.

Por esta ruta seguimos hasta la dirección de Farmacias y Ópticas en la provincia y conversamos con la licenciada Georgina Igarza Vázquez, directora técnico comercial, quien amablemente accedió a esclarecernos la situación que presenta la comercialización de las almohadillas sanitarias:

“A nivel de país se entregaron alrededor de dos vueltas el año precedente, mientras en el territorio se completaron cuatro.

“Yo diría que es una obra de tres -Encomed, Droguería, y Farmacias-, aunque no me gusta decir vuelta, la población la llama de ese modo porque no hemos logrado entregarlas mes a mes, debido a que su fabricación depende de una cadena que está muy tensa y en ocasiones se truncan eslabones como los de la importación de la materia prima, por solo mencionar uno, además, según los fabricantes en ese producto se utilizan unos 14 componentes que dependen de esa transacción.

“Nosotros tenemos un sistema de ventas que está basado en cubrir la totalidad de las unidades, lo que en esta ocasión no fue así porque no llegaron completas y tampoco habíamos recibido más, quedándose alrededor de 85 farmacias pendientes, en su mayoría en el municipio cabecera. Las que se están entregando en este momento son el completamiento de las que comenzamos a dar en enero.

“Hasta ahora ni el fabricante, que es Mathisa ni el distribuidor que es Encomed, nos han informado si habrá continuidad en su abastecimiento, por lo que en este minuto no podemos decir las perspectivas existentes en su planificación para continuar con una segunda vuelta en este 2023.

“Con anterioridad, cuando se entregaban con regularidad se vencían al mes, pero desde hace unos dos años o quizás un poco más, se decidió por Resolución Ministerial que pueden ser adquiridas dentro del año fiscal, es decir hasta el 31 de diciembre”.

También, indagamos sobre la situación que presenta la entrega de algodón y alcohol a los pacientes con enfermedades crónicas como son los diabéticos y colostomizados.

“Estos productos son controlados. En cuanto a la venta de algodón, esta presenta dificultades serias y más acentuadas que las almohadillas debido a que ese material gastable no se produce en el país y depende totalmente de su importación.

“A los enfermos dispensariados se les vendió una primera vuelta de algodón el mes pasado y en cuanto al alcohol ha sido inestable”.

Hay otros criterios que no queremos pasar por alto relacionados con la inclusión de las almohadillas sanitarias en los módulos que se comercializan en las cadenas de tiendas para los núcleos familiares. Debería tenerse en cuenta la composición de esos núcleos para que este producto llegue a quien realmente lo necesita, pues a veces ya no hay mujeres en edad fértil o son libretas con hombres solos.

Aún queda tela por donde cortar, se evidencia que la cadena se tensa por las limitaciones con las materias primas, un producto de primera necesidad para las féminas, acompañado igualmente por el déficit de algodón y alcohol.

Estos son ejemplos palpables de que el bloqueo sí existe y nos afecta día a día, por lo que se hace más difícil para el Estado adquirir productos de primera necesidad que son imprescindibles en nuestra cotidianidad.

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Angela Santiesteban Blanco

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