Santiago de Cuba
Uno de esos días en que me esforzaba en aprender y al mismo tiempo entender el argumento de una conversación con una jueza, ella casi sellando la conversación, convencida de lo que exponía me dijo: “para el ser humano hay dos cosas fundamentales, una es la vida y la otra es la libertad.” Asintió con la cabeza y ya no dijo nada más.