Santiago de Cuba,

Terremoto en Turquía: enseñanzas desde la ciencia

07 February 2023 Escrito por 

Turquía y Siria duelen. Las impactantes imágenes del terremoto ocurrido el pasado 6 de febrero dejan sin aliento a los humanos. El desastre provocado por ese fenómeno natural nos advierte qué tan vulnerable somos a la fuerza de la naturaleza. Los que vivimos en zonas sísmicas, tenemos que sacar ejemplo.

En busca del criterio de expertos contactamos con el Doctor en Ciencias Fernando Guasch Hechavarría, profesor titular consultante, sismólogo y especialista en riesgos de desastre, quien calificó el suceso como “Interesante y devastador”.

“El 6 de febrero de este 2023, a la 01:17:37 (UTC), (04:17 hora local) un potente terremoto de Magnitud (M) 7.8 y profundidad estimada de 24 km, estremeció por más de 30 segundos la región sur este de Turquía, muy próximo a la frontera con Siria, a unos 23 km al este de Nurdagi en la provincia turca de Gaziantep, que cuenta con una población que supera el millón de habitantes.

“Este es uno de los terremotos más fuertes registrados en la región en más de 100 años y sus datos iniciales encienden las alarmas de los sistemas sismológicos a nivel global, porque este sismo por su magnitud está registrado prácticamente en todo el Planeta y por la ubicación del epicentro (superficial) en una zona poblada, presagia un escenario de desastres.

“Lo primero que nos viene a la mente es el contexto geolo-tectónico de la zona epicentral, pues debemos recordar que el Medio Oriente se caracteriza por la convergencia de cuatro grandes placas litosféricas (Arábiga, Euroasiática, India y Africana) y de un pequeño bloque tectónico (Anatolia) que son responsables de la sismicidad y el tectonismo de la región y zonas adyacentes. Específicamente Turquía se ubica en el bloque tectónico de Anatolia, delimitado por dos grandes sistemas de fallas transformantes Anatolia Norte y Anatolia Este. (Sistemas similares al de la falla de San Andrés y la falla Oriente, donde está ubicada Santiago de Cuba).

terremoto turquia 1“La mayor sismicidad histórica con terremotos significativos con M≥7, se reporta en la falla transformante Anatolia Norte, (es una zona muy bien estudiada sísmicamente y en esta se han observado procesos de migración de los focos de terremotos fuertes en la dirección oeste del sistema; siendo uno de los sismos más significativos el de Izmit, el 17 de agosto de 1999
con M=7.6 y más de 17 000 muertos). Por eso resulta interesante este sismo de 7.8 en la falla Anatolia Este, que estaba considerada con menor potencial sismo generador que la rama norte.

“Los reportes rápidos de la red global del USGS, Servicio Geológico de los Estados Unidos, dieron a conocer de inmediato los datos instrumentales y la ocurrencia de fuertes réplicas a lo largo de la zona de ruptura tectónica que se expresa muy bien en los mapas de distribución de las intensidades máximas reportadas y en la modelación de las aceleraciones del suelo,
(datos que gracias a los avances existentes en las TICs, Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones, permiten la modelación rápida de los Escenarios de Riesgos en términos de pérdidas y daños). Unido a esto, comienzan a impresionar las primeras imágenes de la destrucción producto del colapso de las edificaciones, como preludio de un gran desastre.
“Se reportaron fuertes réplicas, una de las cuales alcanzó la M=7.6 siendo significativos los daños en el fondo habitacional, las líneas vitales y la ocurrencia de desastres en cadena generados por explosiones en un gaseoducto.

“La agencia encargada de administrar catástrofes en Turquía pidió ayuda a la comunidad internacional, mientras lleva a cabo la búsqueda, rescate y salvamento de las personas en estructuras colapsadas.

“Una vez más las fuerzas de la naturaleza, nos convocan al desarrollo de una ciencia preventiva por el bien de la humanidad y queda demostrada la importancia dada en la Agenda Hábitat III de las Naciones Unidas, al tema de la gestión de los riesgos urbanos y su vínculo con el desarrollo sostenible”, puntualizó Guasch.

El terremoto de Turquía, aunque no se sintió en nuestro país, fue registrado también por las estaciones sismológicas ubicadas en el territorio, de ahí que el Sistema del Servicio Sismológico de la República de Cuba, que como encargo estatal ejecuta el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais), realice los análisis pertinentes que permitan sacar experiencia al respecto.

El Doctor en Ciencias, Enrique Diego Arango Arias, jefe del Servicio Sismológico Nacional e investigador del Cenais, nos comenta que: “ese terremoto ha provocado la muerte de miles de personas, con pérdidas materiales incalculables, al igual que los sismos de Haití de 2010 y 2021, lo que nos demuestra que no podemos olvidarnos de la historia, de lo que
ha ocurrido en años anteriores con similares consecuencias, que para lograr un verdadero desarrollo sostenible, hay que aplicar el conocimiento científico acumulado hasta la fecha. No se puede improvisar a la hora de construir.

“El terremoto en sí no es el “malo”, el malo es el hombre al no tener en cuenta el peligro de una zona con muy alta amenaza sísmica, donde han ocurrido históricamente muchos terremotos que han causado miles de muertes. Lo ocurrido en Turquía es consecuencia de no adoptar las medidas adecuadas a la hora de construir, esas miles de muertes eran
evitables, igual que lo eran las de Haití.

“En nuestro país hay un conjunto de leyes y normas que se deben cumplir en materia de construcciones y que, por desgracia, sistemáticamente se violan.

“Cuba, específicamente la región oriental, está ubicada en la falla Oriente, por eso no podemos permitir que esto suceda en nuestro país y pongamos en peligro miles de vidas humanas al querer construir en la ciudad de mayor peligro sísmico viviendas que no sean resistentes a estos fenómenos. La alerta está hecha, se puede crear otro problema mayor si no tenemos en cuenta lo establecido en la norma de construcciones sismorresistente NC 46:2017 Construcciones sismorresistentes-requisitos básicos para el diseño y construcción”, sentenció Arango.

Aunque los terremotos no se pueden predecir ni dónde ni cuándo, es importante poner en práctica los consejos de los investigadores, pues su función es contribuir a mitigar los riesgos, para así reducir la pérdida de vida humana y propiedad reduciendo el impacto de los desastres. Y hago mías las palabras del viceministro primero de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la República, quien hace unos días aquí en Santiago de Cuba dijo que el decisor que no tiene presente el conocimiento científico para la cultura de seguridad y el desarrollo sostenible, la vida y la naturaleza le pasan la cuenta.

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Yanet Alina Camejo Fernández

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