Santiago de Cuba
Orlando -desde el 2016- espera los materiales de la construcción por un subsidio destinado para edificar un local de 25 metros; Martha está hastiada de acudir a la dirección municipal de la vivienda para que la incluyan en el plan de rehabilitación; Mayté afirma que en vez del “trato adecuado prometido lo que he recibido es maltrato” luego de una década de Sandy y Juan se pregunta por qué no puede adquirir los materiales por la modalidad de esfuerzo propio en los puntos de venta y, paradójicamente, compra a dos mil pesos la bolsa de cemento y en 1500 la barra de acero. Como ellos, muchísimos más se aventuran en el vía crucis de la construcción.