Santiago de Cuba,

Permacultura con destino comunitario

05 November 2026 Escrito por  Angel Alfredo Rodriguez Freiria

La finca de Juan José Martínez, su hijo César Martínez y Virginia Corrales funciona como un sistema de permacultura. Ubicada en en el poblado de Siboney , barrio El Refugio , allí se cultiva piña, hortalizas y condimentos; se crían gallinas y conejos; y los residuos se transforman en gas y abono. Parte de lo producido abastece la casa, otra se vende y otra llega a familias de la comunidad y a un comedor para ancianos del Consejo Popular.

En una parcela antes marginal se sembró piña, cultivo que ya suma dos cosechas. El huerto familiar está a pocos metros de la cocina, en la zona uno del diseño, para ahorrar energía a quien cocina, sea hombre o mujer. En ese espacio crecen hortalizas, condimentos y plantas medicinales. El diseño incluye una mandala con forma de pétalo y dos canteros en forma de hoyo de cerradura. Estás áreas estaban abonadas y han sido aprovechadas productivamente por estás familias .

Virginia Corrales atiende la nave de aves. El trabajo cuenta con apoyo de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales y la Asociación Cubana de Producción Animal. La iniciativa busca ingresos para mujeres del campo mediante la producción de huevos. Las gallinas turquinas se alimentan con sorgo, palmiche y maíz del propio terreno. Parte de esos huevos va a la casa, otra se vende y otra apoya a familias en condición de vulnerabilidad. En el caso de César Martínez explicó el manejo de la nave cunícola. El programa se llama Sistema Agropecuario Resiliente e Inclusivo y se vincula con el modelo agroecológico sostenible. La finca adquirió ocho reproductoras, dos reproductores, jaulas y techo; la infraestructura corrió por cuenta del grupo. Con ese pie de cría se calcula un potencial de 30 gazapos por reproductora al año, unos 240 animales. A unas cuatro libras cada uno, serían cerca de 445 kilogramos de carne. La alimentación se basa en pasto y no necesita concentrado. La producción busca llegar al comedor de ancianos y entregar animales reproductores a familias que quieran criar en la agricultura familiar.

Juan José Martínez detalló el área de biogás. Los residuos de los animales se transforman en gas y en líquido para nutrir los cultivos. Junto a esa instalación están la lombricultura y el compost. Los restos de cosecha, sobre todo de gramíneas y frijoles, pasan al compost; después alimentan los canteros o se procesan con lombrices para elevar la calidad del abono.

El aporte de Juan José, César y Virginia va más allá de la producción: han convertido el terreno en un espacio de participación para la comunidad. Comparten alimentos con familias en condición de vulnerabilidad, entregan animales reproductores para que otros inicien su propia crianza y sostienen junto al Consejo Popular una red de apoyo que llega a quienes más lo necesitan. Esa manera de trabajar, demuestra que el esfuerzo de una familia puede transformarse en un bien colectivo. La experiencia queda como referencia para quienes buscan producir alimento, aprovechar los residuos y extender los resultados hacia los demás.

Escribir un Comentario

We use cookies to improve our website. Cookies used for the essential operation of this site have already been set. For more information visit our Cookie policy. I accept cookies from this site. Agree