Santiago de Cuba,

Sueño cumplido

16 October 2026 Escrito por 

Cuando estaba por decidirse la III Olimpiada de Ajedrez para personas con discapacidad, Idalis Batista tenía más presente que nunca lo que se había propuesto desde la primera ronda:  contribuir al equipo cubano. En ese momento, se enfrentaba a la trebejista Anna Ryvova y, con la medalla en juego, firmó la paz para cumplir la tarea.

Ante su similar de República Checa, la escuadra de la Mayor de las Antillas aseguró una presea de plata histórica; la defensora del cuarto tablero considera que esa fue la recompensa por tanto esfuerzo realizado, no solo propio, sino quienes la han acompañado en el camino del deporte.

Terminó invicta en la ciudad uzbeca de Samarcanda, pero con la seguridad de que siempre se puede hacer más. “Prácticamente en todas las partidas donde pacté tablas tuve chance de ganar y, como equipo, tenemos el criterio de que el oro olímpico no es imposible”, comenta a Sierra Maestra.

Y es que mientras iniciaba la racha exitosa de los representantes cubanos, la escuadra de Polonia empataba, lo que aumentó la seguridad de los antillanos.

“Cada noche, esperábamos para conocer al rival del día siguiente. Cuando el equipo tenía cuatro jugadores, podíamos saber con quién nos enfrentaríamos y cuando eran cinco, había que esperar a la mañana. Teníamos poco tiempo para prepararnos y descansar, la diferencia de horario también nos afectó, sin embargo, nos mantuvimos concentrados.

“No nos sorprendieron los buenos resultados, estábamos confiados en nuestra preparación, incluso cuando nos tocó el match contra Polonia, en la quinta ronda”, relata la santiaguera sobre las cuatro victorias consecutivas en la Olimpiada.

Jugando con piezas blancas, ante la polaca Julia Salamon, encontró pocas posibilidades para sacar ventaja y acuñó su cuarta tabla. Aunque el traspié colectivo (2.5-1.5) obligó a ceder la cima del certamen, Idalis asegura que no disminuyó el ánimo de cara a las rondas finales.

“Sabía que me estaban apoyando y siguiendo desde Cuba, muchos estaban pendientes a mis partidas y tenía que quedar bien”, se decía antes de afrontar cada duelo.

El apoyo necesario

Ni las horas de diferencia ni los retos tecnológicos impidieron que recibiera el consejo de siempre, desde su ciudad natal. Cada presentación de Idalis Batista era seguida en vivo por Manuel Ambruster, quien la entrena desde la niñez y fue un soporte psicológico antes de cada partida.

“Por WhatsApp, ella me informaba el resultado, aunque casi siempre lo sabía. Me emocionaba mucho, no esperaba y seguía las partidas online, no solo las de los santiagueros, sino las del equipo completo porque en esos momentos se piensa en Cuba.

“Jugaron un match difícil ante Polonia y se perdió por la mínima. Ella hizo una buena partida con Salamon, rival distinta a la del año pasado. Siempre dije que ese era el equipo a derrotar, campeón de la edición inaugural, subtitular en la segunda, y primero en el ranking debido al Elo, pero Cuba tenía condiciones para enfrentarlo y así lo demostró”, expresa Ambruster.

La reacción vino ante la escuadra de la Asociación Internacional de Ajedrez Braille. En la cuarta mesa, su pupila se medía con Michal Racis, ese fue el enfrentamiento que le hizo contener el aliento detrás de la pantalla del móvil.

“Idalis salió en desventaja, pero se fue recuperando. Ella es una jugadora de estilo posicional, que nunca se da por perdida en situaciones difíciles, busca la mejor jugada para defenderse, y lo logró.

“A República Checa había que ganarle. Me sentía inquieto en cada jugada, pero cuando Idalis decidió con las tablas la alegría fue inmensa. Le escribí que había jugado un tremendo torneo, ahora tenemos que prepararnos para que logre el título de Maestra Fide, esa es la meta”,  dice.

Desde principios de año se habían enfocado en la Olimpiada, aprovecharon sobre todo los fines de semana, debido a los compromisos laborales de la atleta, luego trabajaron con Omar García, quien condujo al equipo antillano en la competencia.

Ambruster señala que durante el proceso de preparación hubo muchas personas importantes,  pues  se buscó el tope con oponentes de distintos niveles. “Tenemos que agradecer también al Departamento de atención a atletas en situación de discapacidad, que siempre nos ha apoyado, así como al Combinado deportivo 26 de Julio, y al centro de trabajo de Idalis.

Metas compartidas

“Los sueños sí se cumplen, pero con sacrificio y entrenamiento duro, aunque haya dificultades”, diría la trebejista indómita a quienes empiezan en el juego ciencia.

Cuando se confirmó la medalla de plata en la III Olimpiada de Ajedrez para personas discapacitadas, recordó el empeño en cada práctica y “los eventos de los que llegaba sin premio, pero con aprendizaje”. El resultado en Samarcanda lo dedica a su familia, a su entrenador y al pueblo santiaguero.

“Con ella, ya había experimentado una medalla de bronce mundial por equipo, esa competencia se hizo de forma online por la pandemia, pero esta es una emoción superior, lo más grande que me ha podido pasar como entrenador”, recalca Ambruster, visiblemente conmovido por el lauro de su atleta.

No pretenden dormirse en los laureles, todo lo contrario, consideran que es necesario ampliar el repertorio de aperturas y seguir trabajando para buscar más éxitos en venideros certámenes nacionales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Irma Rivera Sánchez

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