Este huracán fue el décimo de una temporada muy activa, el que entró con furia por Mar Verde, ubicada a 15 kilómetros de la ciudad cabecera, playa y zona totalmente desbastada, así comenzó su paso catastrófico por esta urbe, una de las más afectadas de la provincia.
Tras su travesía por tierra santiaguera, dejo una estela de dolor, pérdida de vidas y recursos materiales, a una villa que se preparaba para vestir sus mejores galas en su 505 aniversario. No podemos olvidar que el “leñador”, mote que recibió, dejó alrededor de 18 mil 500 derrumbes totales y más de 171 parciales en el fondo habitacional; los servicios básicos colapsaron, el arbolado lo arrancó de raíz y una complicada situación higiénico-sanitaria.
Hoy, mientras Santiago recuerda aquella tragedia, no ha sido posible borrar sus huellas de la memoria de los habitantes de Santiago de Cuba.
Cada año la temporada ciclónica nos pone en vilo, por esta experiencia jamás vivida, según manifestaron, en aquel entonces personas que contaban canas, fue un evento meteorológico jamás vivido. Ese 25 de octubre de 2012, en unas pocas horas, “Sandy” arruinó lo que los santiagueros habían tardado décadas en construir.