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Transformar es producir

23 October 2026 Escrito por 

Antes del Triunfo de la Revolución, el modelo y la práctica agrícolas en Cuba, eran el resultado de dos circunstancias particulares: la herencia colonial y la llegada del capital estadounidense.

Ambas condiciones derivaron en formas típicas de explotación capitalista de la tierra.

En la actualidad, pese al bloqueo estadounidense, desde junio de 2025 se trabaja en la implementación de las 176 transformaciones económicas y sociales, que funcionan de manera transversal en los diferentes sectores que conforman de una u otra manera la economía nacional.

Son, en definitiva, cambios en lo económico, jurídico y productivo, en función de recuperar diversos sectores como el de la Agricultura.

En este caso, 162 están relacionadas con la recuperación agrícola, proceso que se traduce en normas jurídicas y mecanismos que faciliten el acceso a la tierra, el fortalecimiento de las cooperativas, posibilidades de comercialización y de esa forma garantizar insumos y financiamiento.

Las transformaciones incluyen disposiciones para facilitar el usufructo de tierras agropecuarias y forestales, promover alianzas entre productores y otros actores económicos que puedan aportar capital y materiales.

Uno de los objetivos, es que las nuevas posibilidades se traduzcan en resultados concretos; más alimentos, mejores rendimientos y una mayor eficiencia productiva y la necesidad de recuperar cultivos estratégicos como la caña de azúcar, y el aprovechamiento de las tierras ociosas.

El ministro de la Agricultura, Ydael Pérez Brito, hace unos días, lo explicó en el espacio de la Mesa Redonda -de la que hoy publicamos algunos fragmentos, tomados de Cubadebate-, los principales elementos de este proceso, entre los que ocupa un lugar fundamental la Ley 185, de Tierras Agropecuarias y Forestales, su reglamento, y el Decreto 175, que actualiza y flexibiliza las disposiciones anteriores.

El titular del ramo, aseguró que la propiedad estatal de la tierra se mantiene en un 80 %, aproximadamente, mientras que las empresas estatales que las administran pueden otorgar derechos de usufructo para que sean explotadas por otros actores.

La aplicación de las transformaciones en este sector da la potestad a los actores económicos de solicitar tierras con el objetivo de desarrollar proyectos productivos, entre estos: campesinos; usufructuarios y sus familias; cooperativas; empresas estatales; proyectos de desarrollo local; pequeñas y medianas empresas estatales, privadas o mixtas; tabacalera y acuícola; así como los polos productivos agropecuarios y forestales.

Las cooperativas también pueden entregar tierras sin perder su patrimonio, y de igual forma a la inversión extranjera, personas naturales o jurídicas dedicadas a la producción de alimentos.

Pragmatismo frente a burocracia

Estas alternativas tienen entre sus objetivos, reducir la burocracia asociada a la entrega y puesta en explotación de tierras; por ejemplo puede concederse el permiso para una administración provisional en menos de 10 días.

Es posible mediante una resolución del director de la empresa y aprobada por su consejo de dirección, o del presidente de una cooperativa, con la aprobación de su asamblea, permitiendo que el productor pueda comenzar a trabajar mientras se realizan los trámites relacionados con permisos, certificaciones e inscripción del derecho de usufructo.

Otro de los elementos es el acceso a insumos, y equipos agropecuarios comercializados tanto en divisas como en pesos, incluídos los combustibles, por diferentes actores económicos; estos y otros cambios tienen el propósito de dinamizar la actividad agrícola, la necesidad de incrementar la producción y la eficiencia.

La legislación incorpora la agricultura por contrato, modalidad que permite establecer vínculos entre productores que disponen de tierras, pero carecen de recursos; mecanismo que facilita que quien aporta los recursos, pueda posteriormente participar como comprador, siempre respetando los destinos prioritarios establecidos en los balances municipales.

En otra parte de su intervención, Pérez Brito hizo énfasis a las relaciones comerciales, buscando que los actores estatales como los privados puedan  recuperar lo invertido y continuar destinando recursos al desarrollo de sus actividades y destacó la importancia de la pequeña y mediana agricultura, los negocios familiares en la agricultura.

Asimismo, se refirió a la necesidad de desarrollar alternativas agroecológicas y técnicas que preserven el medio ambiente, especialmente las relacionadas con las restricciones de algunos insumos y fertilizantes.

Esas actividades pueden complementarse con la práctica del agroturismo y el ecoturismo, siempre que se mantenga la producción agrícola como actividad principal. La norma permite determinados proyectos y desarrollar acciones complementarias vinculadas a la tierra.

En sentido general, el conjunto de transformaciones pretende crear un marco más flexible y seguro para que nuevos actores se incorporen a la producción y se aprovechen mejor las tierras que permanecen ociosas.

¿Y en Santiago?

En nuestra provincia las transformaciones abren nuevas posibilidades para los trabajadores agrícolas, a partir de medidas encaminadas a estimular la producción de alimentos y fortalecer la autonomía de los actores económicos.

Desde el comienzo, se aprecia un aumento de las hectáreas sembradas, así como de los polos productivos y áreas de desarrollo agrícola, los que pueden continuar incrementando los rendimientos

y lograr una mejor comercialización.

Uno de los polos donde ya se aprecian cambios considerables y resultados productivos es El Alambre, municipio de San Luis, el que cuenta con 432 hectáreas donde se cosecha la yuca, avanza la producción de plátano y se preparan tierras con miras al cultivo de hortalizas.

En dicho polo se aplican alternativas agroecológicas y se emplea la tracción animal en la preparación de tierras, ante la compleja situación energética que atraviesa el país.

En el propio territorio está enclavada la finca La Fortaleza, en la que las nuevas medidas coinciden con los preparativos de 11 hectáreas de tierra para la siembra de frío; el cultivo de plátano vianda, yuca, boniato, y hortalizas.

Otro de los sitios en los que la aplicación de las transformaciones avanza es en la producción de viandas y hortalizas, es en la finca La Victoria, en el municipio cabecera, en la que sus miembros ya ven el fruto de su trabajo.

En sentido general -y a pesar de las dificultades objetivas y subjetivas que versan alrededor de la producción agrícola-, las transformaciones en ese sector denotan que hay un cambio para bien, y en la provincia ya se ven algunos frutos, aunque todavía no se satisfacen todas las necesidades de la población.

La estrategia articula: tierras, cooperativas, mercados, comercialización, insumos y financiamiento, con el objetivo de que las transformaciones económicas y sociales puedan traducirse en resultados concretos en el campo y la producción.

El Ministro de la Agricultura, también sentenció que el reto de la implementación de estas transformaciones es lograr resultados precisos, porque “si no se consigue crecer en la producción de alimentos, y si no logramos mejorar los precios, no habrá resultados a pesar del esfuerzo”.

 

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Angela Santiesteban Blanco

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