El doctor Adolfo Nieto Piñeiro-Osorio, presidente del tribunal, sentenciaría: “A mi juicio, el proceso por los hechos del cuartel Moncada es el de mayor importancia y trascendencia de los realizados desde que surgió la República”. Otros magistrados hablarían en iguales términos.Desde el punto de vista numérico, en la Causa 37 estuvieron encartados 132 acusados, de quienes 109 comparecieron. Asaltantes Moncadistas eran 50, pero siete no habían sido detenidos y tres habían sido asesinados: Abel Santamaría-segundo jefe de la acción-, Marcos Martí y Víctor Escalona.
En su desconcierto, la tiranía batistiana incluyó como acusados a 59 personas, entre ellas a dirigentes de partidos de oposición, sin relación alguna con los hechos juzgados. El propio Fidel pidió para ellos la libertad al final concedida. Sumados los testigos, peritos y acusados, la cifra de involucrados ascendió a 303 personas. Participaron también 28 abogados, entre ellos el principal acusado, Fidel Castro Ruz.
En cuanto a los asaltantes, fueron juzgados y condenados 32 y juzgados y absueltos por falta de pruebas 17, mientras que 48 no fueron ni apresados ni juzgados.Una de las connotaciones del juicio fue la pérdida de vidas humanas. Entre los revolucionarios hubo 61 muertos, de ellos sólo 6 caídos en combate y 55 asesinados. Las fuerzas de la tiranía sufrieron 50 bajas, entre ellas 19 muertos y 31 heridos.
Las sanciones impuestas a los Moncadistas fueron repartidas de la forma siguiente: Fidel Castro Ruz, 15 años de privación de libertad; 4 recibieron condenas de 13 años, entre ellos Raúl Castro Ruz; 22 fueron condenados a 10 años; 3 a 3 años, y dos, las heroínas Haydée Santamaría y Melba Hernández, sancionadas a 7 meses de encierro.
El juicio por la Causa 37 había comenzado el 21 de septiembre de 1953. Pero Fidel sería juzgado y condenado el 16 de octubre. En esa ocasión, convertido en su propio defensor, denunciaría ante el tribunal: ” Vosotros habéis calificado este juicio públicamente como el más trascendental de la historia republicana, y si así lo habéis creído sinceramente, no debisteis permitir que os lo mancharan con un fardo de burlas a vuestra autoridad”.