Santiago de Cuba
La conocí hace unos 30 años atrás. Para mí también era la Tiíta de esa hermana que la vida me otorgó. Siempre activa, ágil, dispuesta. Procedía de una familia obrera-campesina, integrada a la lucha; su abuelo, emigrado español, se incorporó a la guerra de independencia bajo las órdenes del general Rabí.