“Nos vemos muy afectados en la atención que podemos brindarle a la población”, señala Machado. Entre sus principales preocupaciones está el Programa Materno Infantil, para el que, asegura, faltan recursos necesarios para responder en distintas etapas de la atención.
La directora menciona, además, dificultades para realizar ultrasonidos a pacientes embarazadas y a niños que los requieren. También describe obstáculos para mantener servicios que antes se ofrecían en el propio nivel primario, como algunas curas a personas que no pueden trasladarse hasta los hospitales.
Las afectaciones alcanzan también a las casas de abuelos, donde, según Machado, hay problemas para garantizar la alimentación. “Es una gran preocupación”, sostiene, y agrega que los equipos del policlínico y de la atención primaria de Santiago de Cuba buscan alternativas para mantener la asistencia.
“Nos hemos tenido que reinventar para poder accionar en función de dar un mejor servicio”, resume. La directora atribuye estas dificultades al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, que -afirma- impacta directamente en la vida cotidiana de la población y en la disponibilidad de recursos para los servicios sanitarios.
Machado también vincula esa situación con las limitaciones que, a su juicio, enfrenta la cooperación médica cubana en otros países. Sostiene que los profesionales de la Isla se forman con vocación de servicio y que la solidaridad internacional es parte de su labor, que se echa visto interrumpida por la influencia de los Estados Unidos sobre los gobiernos de derecha de la región.
Pese a las dificultades, la prioridad del Policlínico y de todo el sector, asegura, es sostener la atención a la población y encontrar respuestas desde la comunidad.