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El verano exige reforzar el cuidado y la protección de los menores

21 July 2026 Escrito por  Yailín Madrigal Silvera
Orlando Guimerá

Con el inicio y transcurso de las vacaciones, miles de niños y adolescentes disfrutan de un período de descanso que favorece la convivencia familiar y la recreación. Sin embargo, esta etapa representa un desafío para padres, tutores y cuidadores, quienes deben extremar las medidas de protección para garantizar la seguridad y el bienestar de los menores.

Durante esta etapa aumenta la asistencia a playas,  piscinas, ríos, parques, así como la permanencia de los menores en espacios abiertos. Estas actividades, aunque beneficiosas para su desarrollo físico y social, requieren supervisión constante para evitar accidentes, especialmente aquellos relacionados con caídas, golpes, ahogamientos y exposición prolongada a las altas temperaturas.

En varios momentos especialistas en salud infantil señalan que mantener una adecuada hidratación, utilizar protector solar y evitar la exposición al sol durante las horas de mayor intensidad son acciones fundamentales para prevenir golpes de calor y quemaduras. Así mismo, recuerdan que ningún menor debe permanecer sin vigilancia cuando realiza actividades acuáticas, independientemente que sepa nadar.

Las vacaciones también representan una oportunidad para fomentar hábitos de vida saludables. La práctica de actividades deportivas, la lectura, los juegos al aire libre y la participación en actividades culturales contribuyen al desarrollo integral de niños y adolescentes. Del mismo modo, expertos recomiendan establecer horarios equilibrados para el uso de dispositivos electrónicos, con el fin de evitar el sedentarismo y promover una convivencia más activa entre los integrantes de la familia.

Además de las actividades recreativas, el período vacacional puede aprovecharse para fortalecer vínculos familiares y desarrollar nuevas habilidades en los menores. Compartir tiempo de calidad, participar en tareas el hogar de acuerdo a la edad de cada niño y fomentar espacios de diálogo ayuda a construir relacionadas basadas en la confianza y comunicación. Estas prácticas permiten que los menores se sientan acompañados y seguros durante una etapa en la que cuentan con mayor libertad y tiempo disponible.

Otro aspecto que cobra relevancia durante el verano es la seguridad digital. Al disponer de más tiempo libre, muchos menores incrementan el uso de internet y las redes sociales. Por ello, es aconsejable que madres, padres y tutores mantengan una comunicación constante sobre los riesgos del entorno digital, supervisen los contenidos que consumen y promuevan un uso responsable de las tecnologías.

El acceso prolongado a dispositivos electrónicos puede generar nuevos retos para las familias, como la exposición a información inadecuada, el contacto con desconocidos o la disminución de actividades físicas. Ante esta situación, especialistas sugieren establecer reglas claras sobre horarios de conexión, privacidad y comportamiento en línea. Más que prohibir el uso de la tecnología, recomiendan acompañar a los menores para que aprendan a utilizarla de manera segura y consciente.

Instituciones educativas, organismos públicos y organizaciones comunitarias coinciden en que la protección de la infancia requiere la participación de toda la sociedad. La organización de actividades recreativas seguras y la promoción de campañas de prevención contribuyen a reducir riesgos y ofrecer alternativas de entretenimiento saludables durante el período vacacional.

La prevención de accidentes durante el verano no depende únicamente de la vigilancia constante, sino también de la preparación y la educación. Conocer los riesgos más frecuentes, contar con medidas básicas de seguridad y enseñar a los menores a actuar con responsabilidad son herramientas esenciales para evitar situaciones que puedan poner en peligro su integridad. La colaboración entre familias, escuelas, comunidades y autoridades permite crear entornos más seguros para la infancia.

Así mismo, es importante prestar atención al bienestar emocional de  niños y adolescentes durante las vacaciones. Aunque este período suele asociarse con diversión y descanso, algunos menores pueden experimentar aburrimiento, aislamiento o dificultades para adaptarse a los cambios de rutina. Mantener actividades variadas, escuchar sus necesidades y brindarle apoyo emocional favorece una experiencia vacacional más positiva.

El verano debe ser una etapa de aprendizaje, descanso y diversión para los menores. Garantizar su cuidado mediante la prevención, la supervisión responsable y el compromiso de las familias y la comunidad permitirá que disfruten de unas vacaciones seguras, favoreciendo su bienestar y desarrollo integral. La responsabilidad compartida entre adultos y sociedad será clave para que cada niño y adolescente pueda aprovechar esta temporada de manera plena, saludable y protegida.      

 

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