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Reverencia al legado del DR. Armando Hart Dávalos

23 October 2026 Escrito por 

Cuando se cumple medio siglo de la creación del Ministerio de Cultura adquieren mayor trascendencia la figura y el legado de quien asumiera esa cartera en 1976: el Dr. Armando Hart Dávalos, no solo porque haya estado más de dos décadas como ministro sino por lo que su labor y pensamiento significaron en las transformaciones del sector.

Por lo precedente encontré tan acertado, que el ingeniero Suitberto Frutos, director del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, y único orador en el acto en la Plaza de Marte por el 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana y efeméride del Himno Nacional, se refiriera así a dicha personalidad, al citar a Eusebio Leal:   

“Honrar a Hart es honrar a Cuba; es honrar la historia de la cultura cubana; la historia de la Educación”. Como resultado de su aporte intelectual a la cultura, sumado a un imponente aval histórico, Armando recibió el título de Doctor Honoris Causa en prestigiosas universidades cubanas y extranjeras.

“Un profundo movimiento sacudió entonces la sociedad intelectual cubana” comentó Frutos al recordar el momento en que esta personalidad asume como ministro de Cultura en 1976. Además, la calificó como “un convencido de que gracias a la cultura, el pueblo cubano puede vencer cualquier obstáculo.

“Recordar a Hart --agregó-- es ser agradecido como cubano y no hay prenda más hermosa y valiosa que la gratitud”.

Y es que sencillamente, fue colosal la obra de Armando Hart antes del triunfo revolucionario de enero de 1959 y posteriormente. De ahí que cualquier referencia a su personalidad, aun cuando la efeméride del Ministerio de Cultura es importantísima, no puede dejar al margen hechos que muestran la grandeza de este revolucionario.

Aparece él como uno de los fundadores del Movimiento 26 de Julio y cuando Fidel Castro Ruz marcha a México a preparar la continuidad de lo iniciado en julio de 1953 entre los muros del Moncada, Hart queda en Cuba como parte de la dirección revolucionaria.

Armando es figura esencial en el levantamiento revolucionario del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba, en apoyo al desembarco del Yate Granma; es, también, coordinador nacional del M-26-7 y por sus actividades es detenido en 1958 y encarcelado hasta que triunfa la Revolución.

Entonces, los más longevos recuerdan al joven Hart, con su cabellera negrísima y brillante, como Ministro de Educación del Gobierno Revolucionario de 1959 hasta 1965 y su presencia en el acto cuando el “Moncada” es el primer  cuartel convertido en escuela... en Ciudad Escolar 26 de Julio.

Si no bastaran esos servicios para colocarlo “entre los grandes hombres de la Revolución”, ahí está la Campaña de Alfabetización que organizó y dirigió ejemplarmente “reconocida como la más vasta y eficaz llevada a cabo en América Latina”.

Armando Hart Dávalos nació en La Habana el 13 de junio de 1930 y cuando murió el 26 de noviembre de 2017 ya era un nombre imprescindible en la historia revolucionaria, educacional y cultural de Cuba.

Santiago de Cuba estuvo presente en la vida de Hart, primero en la lucha en la clandestinidad contra la tiranía de Fulgencio Batista Zaldívar y luego en la primera mitad de la década de los años 70, cuando fue Primer Secretario del Comité Provincial del Partido en la antigua Oriente.

De esta última etapa antes de ser Ministro de Cultura de 1976 a 1997, recordamos al dirigente partidista creador, infatigable, exigente en extremo con él mismo. Vienen a la memoria más de una ocasión, en recorridos por el centro y el norte de Oriente, cuando apenas eran audibles sus palabras por el esfuerzo y el cansancio que trataba de disimular. Y ni así se detenía.  

Alistar el funcionamiento interno del Partido en sus inicios fue tarea de Hart y cuando viene a dirigir en Oriente, es loable su trabajo en la formación de cuadros, su empeño en fortalecer la militancia partidista, su premura por consolidar el nexo del Partido con las necesidades del pueblo. Su cotidianidad descansaba en un “...estilo de dirección que combinaba exigencia con sensibilidad; firmeza con escucha, y una profunda fe en el papel del Partido como vanguardia de la sociedad” pues como intelectual revolucionario tuvo la convicción “de que la política debía nutrirse del pensamiento, de la ética y de la cultura”.

Su otra pasión, que le ocupa buena parte de la existencia, fue el estudio y la promoción de la vida y obra del Apóstol; Hart era un devoto de Martí y lo materializa con afán al dirigir desde 1997 la Oficina del Programa Martiano, adscripta al Consejo de Estado. Creó y presidió la Sociedad Cultural José Martí. Es también, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido, de 1965 a 1991, y miembro del Consejo de Estado, además de Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular desde su creación en 1976 hasta que murió en 2017.

Con su humildad característica recibe en 2010 la Orden José Martí, la más alta condecoración que otorga la República de Cuba.

Descansan los restos de Armando Hart Dávalos en el cementerio Santa Ifigenia, muy cerca de la bóveda de la familia País García; en el mismo entorno donde están la Madre y el Padre de la Patria; Frank, Fidel y José Martí; donde el pueblo santiaguero, en nombre del de toda Cuba, cotidianamente le rinde homenaje a quienes como Hart todo lo entregaron a la Revolución. 

 

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MSc Miguel Angel Gainza Chacón

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