La muestra, titulada “Doña Rosario: una mujer que trasciende”, ha querido recordar a quien constituyó siempre, un ejemplo de valentía, fortaleza de espíritu, y amor por sus hijos.
En esos términos hablaron sobre Doña Rosario, Marta Elena Pereira Landeau, museóloga del “Frank País” y Meiser Martín Martínez, directora del museo.
Asistió, además, a la apertura de la expo, Damaris Lescay Balanqué, especialista principal del Departamento Metodológico del Centro Provincial de Patrimonio Cultural (CPPC).
En medio de la feroz tiranía de Fulgencio Batista, fue proverbial la firmeza, dignidad y decisión de Doña Rosario ante la persecución, encarcelamiento, y luego el asesinato de dos de sus hijos: Frank y Josué, dijo Pereira Landeau.
Guardó sus lágrimas en lo más profundo de su corazón, como prueba fehaciente de su entereza como madre y de su postura al comprender y apoyar, el papel desempeñado por sus hijos en la historia de lucha de la patria cubana.
Doña Rosario nació en la localidad de Marín, en Pontevedra, España, el 1 de agosto de 1899 y vino a Cuba traída por Sara País, hija del primer matrimonio del Reverendo bautista Francisco País Pesqueira, para que trabajara como doméstica en la casa pastoral de la iglesia. Para ese momento, País Pesqueira había enviudado.
La primera Iglesia Bautista en Santiago de Cuba fue fundada en 1898 y en 1907 por primera vez Don Francisco asume como Pastor en el templo principal de la denominación, en Santiago de Cuba.
El 27 de octubre de 1927 Doña Rosario García Calviño y Francisco País Pesqueira contraen matrimonio, unión de la que nacen Frank Isaac, Agustín y Josué.
Aún en sus funciones como Reverendo oficial de la Primera Iglesia Bautista, y luego de más de 15 años como Pastor (en dos momentos), el 29 de octubre de 1939 fallece Francisco.
Entonces, Doña Rosario pasa a vivir con sus tres hijos, a la casa propiedad de Sara País, en la calle San Bartolomé
El 30 de junio de 1957, en plena efervescencia revolucionaria contra la tiranía de Fulgencio Batista Zaldívar, Josué, el más pequeño de los hijos de Doña Rosario, cae abatido por fuerzas policiales, junto a Salvador Pascual y Floro Bistel, en la intersección del Paseo Martí y la línea ferroviaria. Un mes después, la tarde del 30 de julio, en el Callejón del Muro, son masacrados Frank País y su compañero Raúl Pujol.
Después del triunfo de la Revolución, Doña Rosario pasa a vivir al barrio Tivolí, y al mismo tiempo que continúa su vida religiosa en la Iglesia Bautista, donde era toda una personalidad, la madre de los País García apoya el proceso revolucionario.
En sus tertulias más íntimas, según miembros veteranos de la Iglesia, ella se refería a Fidel como “su hijo blanco” y al Comandante Juan Almeida, como “su hijo negro”.
Labora en la formación de las nuevas generaciones, a través del Área de participación Hermanos País García; ayuda a crear un coro de 28 voces y juegos para jóvenes y niños; se involucra en el otorgamiento de círculos infantiles para los más pequeños…, señala Pereira Landeau.
Doña Rosario fue designada Miembro de Honor de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y mantuvo estrechos lazos de amistad con Vilma Espín.
En su hogar, en el barrio Tivolí, era visitada por personalidades y delegaciones de todo el mundo; en el orden más personal, atendía a niños, jóvenes o adultos que se detuvieran ante el portal alto de su casa, y mostró siempre un temple gallardo y de mujer luchadora, además de una ternura infinita. Amó a Cuba como su Patria.
El 5 de agosto de 1977, a la edad de 78 años. falleció Doña Rosario en Santiago de Cuba. Para ese momento y antes también, era considerada un paradigma.