Si me preguntaran qué es la infancia, no dudaría en afirmar que es una mezcla de inocencia saludable y alegrías desmedidas, es risa y juegos, sabiduría, coraje, ternura, cariño y sobre todas las cosas, es sinceridad absoluta; porque sencillamente los niños y las niñas son el reflejo del alma, y lo dijo el apóstol, son los que saben querer.