Según publica el sitio web del periódico Granma la versión taquigráfica de la Presidencia de la República, el mandatario cubano expone en su intervención que (…) a pocas horas del 13 de agosto, fecha en que nuestro Comandante en Jefe habría cumplido 100 años de vida, no para celebrar una conmemoración ritual, sino para cumplir con un deber: el deber de pensar en Fidel no como pasado, sino como estratega más allá de su tiempo. Pensar en su legado no como un depósito de citas para evocar en los aniversarios, sino como una guía para superar los desafíos que tenemos frente a nosotros hoy, en la Cuba real, en 2026(…).
En ese tablero global Cuba sigue siendo uno de los objetivos predilectos de la furia imperial. No es casualidad que en el año del Centenario de Fidel, Washington haya intensificado su ofensiva: refuerzo del bloqueo con medidas extraterritoriales que persiguen las relaciones comerciales y financieras; inclusión arbitraria en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, una ironía histórica para un país que ha sido víctima del terrorismo de Estado durante décadas; campañas mediáticas masivas que intentan pintar a Cuba como un “régimen fracasado”, mientras callan los logros de nuestra salud, educación, cultura, ciencia y deportes, y, para rematar, han inventado la ridícula acusación de “potencia del espionaje” o foco de subversión de la llamada izquierda radical terrorista –de la que parece que formamos parte todos los que estamos aquí–; patético y fantasioso nombre, solo creíble en sus mentes retorcidas, pero que utilizan para confundir, justificar más castigos y legitimar sus agresiones (…).
Más adelante ofrece datos del bloqueo en la sociedad cubana especialmente en los sectores de energía y salud en el cual argumenta, particularmente en el sector de la energía: nosotros habíamos recuperado en estos años, con un enorme esfuerzo, más de 1 400 megawatts de potencia para la generación eléctrica en un grupo de islas de generación distribuida. Esas plantas están sin generar energía por falta de combustible, funcionan con diésel y con fueloil. Si tuviéramos disponibles cada día esos 1 400 megawatts, los molestos apagones en Cuba solo tendrían una duración de tres horas y no de veinte o más horas como hoy sufre nuestro pueblo.
En la salud, un tema tan sensible y del que ustedes conocen todas las potencialidades de nuestro sistema universal y gratuito, con oportunidades para todos, con cosas que sabemos hacer: existen 98 500 pacientes en lista de espera quirúrgica y, entre ellos, hay 12 000 niños, operaciones que nosotros podemos hacer en Cuba, pero nos faltan los recursos, nos falta la energía para alimentar los salones de operaciones.
Hay 34 000 embarazadas a las cuales no les podemos realizar las ecografías prenatales suficientes durante esa etapa de embarazo.
Hay 67 000 menores de un año que han nacido en estos meses sin esquema de inmunización actualizado, cuando la vacunación en Cuba y nuestro sistema de inmunización siempre estaban al día.
Hay 117 000 adultos y 1 200 niños que son pacientes con cáncer que no tienen los tratamientos primarios adecuados y tenemos que acudir a fórmulas secundarias o terciarias.
Hay 16 000 pacientes que tienen dificultad con los servicios que necesitan de radioterapia, 12 400 en quimioterapia y 3 000 en hemodiálisis.
Solo el 30 % del cuadro básico de medicamentos está disponible, cuando nosotros somos capaces de producir los medicamentos necesarios.
El coeficiente de disponibilidad técnica de las ambulancias solo alcanza el 22 % por falta de piezas de repuesto.
Existe la imposibilidad de comprar fuentes de cobalto 60 para los tratamientos oncológicos, y existe demora en licencias para liberar las mercancías médicas en puertos, también ante la negativa de las navieras internacionales que han sido presionadas por el imperialismo norteamericano para que no traigan a Cuba las mercancías que necesitamos.
Y como si esto fuera poco, nosotros siempre habíamos mantenido índices de mortalidad infantil entre 4 y 5, que son tasas de mortalidad infantil de países desarrollados, sin embargo, en estos años la tasa se nos ha duplicado y en estos momentos es de más de 9,8 y significa muertes de niños que podían salvarse.
De este genocidio milimétricamente calculado, dondequiera que se vislumbre o se procure un alivio, allí estarán los cancerberos de esta ignominiosa política, para dar una vuelta más a la soga de la asfixia (…).