Irma Rivera Sánchez
Cuando estaba por decidirse la III Olimpiada de Ajedrez para personas con discapacidad, Idalis Batista tenía más presente que nunca lo que se había propuesto desde la primera ronda: contribuir al equipo cubano. En ese momento, se enfrentaba a la trebejista Anna Ryvova y, con la medalla en juego, firmó la paz para cumplir la tarea.