La agenda política cubana mantiene hoy en sus prioridades el respeto y cuidado de las personas mayores, justamente cuando el país exhibe la tasa de envejecimiento más alta de América Latina y el Caribe.
Arribar a la tercera edad, no puede ser motivo para la congoja ni el desaliento, habidas cuentas, los achaques que suelen presentarse después de los 60 años, inicio de esta última etapa de la vida humana, aunque el país consolida esa efemérides vinculada con sus políticas públicas y al contexto demográfico.
En Cuba, ese grupo etario es considerado fuente inestimable de conocimiento y experiencia, aportan a la paz, al desarrollo sostenible y a la protección del planeta.
En la provincia de Santiago de Cuba se realizan diversas actividades: recreativas, culturales y deportivas, en las comunidades, cátedras del adulto mayor, casas de cultura, y de abuelos, hogares de ancianos y centros psicopedagógicos, hospitales y policlínicas, en especial en los servicios de geriatría.
Empresas estatales y el sector no estatal brindan una atención diferenciada a los hogares de ancianos, círculos de abuelos y al Sistema de Atención a la Familia, en coordinación con el Ministerio del Comercio Interior y la participación de trabajadores sociales.
De igual forma la Gaceta Oficial precisa, desde última semana de septiembre y hasta el 1 de octubre de cada año de desarrolle, bajo el lema “Celebrando la vida, honrando la experiencia”.