En el lugar fueron ocupados porrones y mangueras que serían utilizados para extraer el aceite. Otros dos individuos involucrados lograron darse a la fuga. No es un hecho menor, el robo de aceite dieléctrico puede dejar un transformador fuera de servicio y provocar afectaciones al suministro eléctrico, además de comprometer un recurso imprescindible para el funcionamiento seguro de las instalaciones
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Por la naturaleza de estos hechos y al estar dirigidos contra una instalación eléctrica y un recurso esencial para su funcionamiento, este delito clasifica como sabotaje, de acuerdo con lo establecido en la legislación vigente. No se trata simplemente de la sustracción de un recurso: acciones como estas pueden comprometer el funcionamiento de la infraestructura eléctrica y afectar un servicio vital para la población.
Lo más preocupante es que esta subestación ya había sido víctima de hechos similares en otras ocasiones. Precisamente por estos antecedentes, se habían adoptado medidas para disminuir el riesgo de robo y reforzar la protección de la instalación. Sin embargo, estos hechos demuestran que la prevención y la vigilancia deben mantenerse de manera permanente, con la participación activa de trabajadores y comunidad.
«Hoy queremos reconocer a los vecinos que permanecieron alertas y dieron la voz de alarma, así como a la guardia operativa por su rápida actuación», destacó el ingeniero Andy Williams Martínez Pavó, director de operaciones de la entidad.