En su fuerza va la voluntad que nos sostiene en tiempos de carencias y presiones. Su huella es de empeños, disciplina, entrega, alternativas. En lidia callada y tenaz atizan el carbón o truecan el descanso por ajetreo en la madrugada, para que ningún bloqueo ni presión enemiga amenace la comida de sus hijos.
Si es necesario, recorren kilómetros a pie y retan las dificultades, lo mismo en una sala de terapia intensiva, que en la escuelita del barrio; desde el surco, la industria, la cafetería, el escenario, o decidiendo al frente de algún sector o entidad.
Su certeza es aporte en nuestra termoeléctrica y el laboratorio de la Refinería, donde la preparación y competencia de las profesionales femeninas es decisiva para hacer más ligero el pesado crudo cubano, y sobre todo demostrar que sí podemos levantarnos “por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos”.
Cual horcones de la unidad de la familia, asumen -junto a los hombres- que cada jornada es desafío, empeño, y que solo el trabajo nos sacará adelante. Todo eso sin dejar que nada les eclipse la sonrisa ni la prisa de ser útiles.
Cada cual a su manera, desde su historia y su contexto, escribe cotidianas y hermosas páginas de heroísmo y en su andar la Patria es más soberana. En Santiago, según indican datos recientes, son el 51,9 por ciento de su población, más del 60 de su fuerza laboral y técnica, el 50 de sus dirigentes.
De esa estirpe son las integrantes de la organización que celebra su aniversario 66: La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) fundada por Fidel y Vilma. Desde entonces, sin cansancio, se han levantado contra siglos de prejuicios y estereotipos machistas, han defendido la equidad y oportunidades y han empoderado su andar en Cuba y en el mundo,
Aún con retos altos, como la perenne lucha contra todo tipo de discriminación, contra la violencia de género y por el bienestar de las nuevas generaciones en las comunidades; la palabra adelanto ha cobrado con las cubanas y su Federación, nuevos significados.
Cuando falta la fuerza en el corazón de muchos, ellas resisten y batallan, cual guerreras de tiempo nuevo, continuadoras de Mariana, de Celia, de Vilma, y otros muchos paradigmas de nuestro devenir.