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La Orlando Fernández Badell apuesta por la permanencia y formación integral de sus estudiantes

30 August 2026 Escrito por  Yailín Madrigal Silvera

Conversar con Yanet Ruiz Ibarra, máster en Ciencias de la Educación y especialista principal en la categoría de Español-Literatura, es acercarse a una pedagoga que domina y ama su profesión.

Desde hace varios años dirige la escuela Secundaria Básica Orlando Fernández Badell, ubicada en el reparto Rajayoga, de esta ciudad, institución que se prepara para recibir a sus estudiantes en el curso escolar 2026-2027.

De acuerdo con la directora, la preparación del centro comenzó desde la conclusión del pasado período lectivo, con el propósito de garantizar la cobertura docente y prever aquellos elementos que pudieran incidir en el inicio del nuevo curso.

Durante esta etapa se han organizado las aulas, realizado labores de higienización, efectuado la matrícula de los estudiantes de nuevo ingreso y atendido a las familias.

También se fortalecieron los convenios con entidades, organizaciones e instituciones de la comunidad que apoyan el trabajo de la escuela, una colaboración que, según explicó Ruiz Ibarra, resulta esencial para desarrollar el período lectivo de la mejor manera posible, aun en medio del actual contexto económico.

En estos momentos se trabaja en la ubicación de la base material de estudio y en la recepción de los recursos destinados al alumnado. Está prevista la entrega de libretas para los educandos: cinco para los estudiantes de séptimo grado y seis para quienes cursan octavo y noveno.

Asimismo, se garantiza el lápiz correspondiente al mes de septiembre, de acuerdo con la norma establecida.

Ruiz Ibarra destacó el papel de las familias en el desarrollo del proceso docente educativo y señaló que durante esta semana se realizan reuniones de padres, concebidas como espacios para brindar información, aclarar dudas e inquietudes y dar a conocer los detalles del reglamento escolar.

Para este curso, la institución contará con 14 grupos, cada uno con su profesor guía, y dispone de la base material de estudio correspondiente a séptimo y octavo grados, niveles que se encuentran inmersos en el tercer perfeccionamiento del sistema educacional cubano.

La cobertura docente constituye otra de las fortalezas del centro. La escuela cuenta con 51 profesores, caracterizados por su estabilidad y experiencia.

De ellos, 19 poseen categoría científica de máster y 16 están categorizados en diferentes asignaturas. La directora aseguró que la institución continuará contribuyendo a la preparación integral de los adolescentes, tanto desde el punto de vista formativo y educativo como en la adquisición de conocimientos.

Para ello, el claustro asume el compromiso de garantizar que las actividades se desarrollen de acuerdo con lo previsto, pese a las limitaciones de recursos existentes.

Un total de 511 estudiantes conformará la matrícula de la Secundaria Básica Orlando Fernández Badell, quienes asistirán junto a sus familiares al acto de inicio del curso escolar, previsto para el próximo martes 1 de septiembre.

Permanencia y participación, prioridades del nuevo curso

Entre las principales estrategias diseñadas por el centro para responder a las actuales circunstancias se encuentra el fortalecimiento de las acciones dirigidas a garantizar la permanencia de los estudiantes en la escuela.

“El trabajo de la escuela va encaminado principalmente a la permanencia del estudiante en la escuela”, afirmó Ruiz Ibarra, quien explicó que para ello se ha concebido un plan de actividades integrado al currículo institucional.

Estas acciones incluyen actividades complementarias, la participación en brigadas artísticas, equipos deportivos y diferentes manifestaciones culturales, así como una atención diferenciada a las necesidades individuales y a aquellos estudiantes identificados como talentos en determinadas áreas.

La directiva resaltó, además, la necesidad de sensibilizar al equipo pedagógico, las familias y los diferentes factores de la comunidad para favorecer la asistencia sistemática a la escuela.

En ese propósito resulta fundamental garantizar el cumplimiento del horario docente, el desarrollo de las clases y de los programas de estudio, junto con una adecuada preparación científica y metodológica de los profesores.

“Una escuela que logra que las clases fluyan y que se cumplan los programas de estudio, desde la preparación científica y metodológica del docente, logra calidad en los resultados de los estudiantes y también la confianza de la familia en la escuela”, sostuvo.

Convertir la institución en un espacio donde los adolescentes encuentren motivación para aprender y participar constituye otra de las premisas para el período lectivo.

“Queremos que todo lo que funciona en la escuela contribuya a que el educando sienta placer por estar en su escuela”, señaló la directora.

En ese sentido, destacó que la Secundaria Básica es una enseñanza que desarrolla numerosas actividades a lo largo del curso, vinculadas con diferentes temáticas, y que la oferta de propuestas atractivas para los estudiantes también favorece su vínculo con la institución.

La experiencia del centro demuestra que cuando existen opciones deportivas, científicas, culturales y otras actividades derivadas de los convenios con entidades de la comunidad, los estudiantes muestran mayor interés por permanecer en la escuela incluso después de concluido el horario docente.

Educar para la vida, un reto compartido Ruiz Ibarra reconoció que las condiciones actuales son más complejas que las existentes al cierre del pasado curso escolar, situación que demanda mayor preparación y sensibilidad de todos los actores involucrados en el proceso educativo.

En ese escenario, consideró esencial la labor del psicopedagogo, tanto en la atención a los estudiantes como en el acompañamiento a los trabajadores, quienes también enfrentan dificultades derivadas de la situación económica y social.

De igual manera, otorgó especial importancia al profesor guía, quien tendrá un contacto directo y sistemático con los estudiantes y deberá conocer sus características individuales para diseñar, sobre esa base, las estrategias de atención necesarias.

“Conocemos que hay niños que vienen de familias que no tienen los recursos para asegurar la asistencia al centro y con eso también trabajaremos”, afirmó.

Aprovechar el tiempo en actividades productivas será otra de las premisas del curso 2026-2027, pues, como señaló la directora, no basta con transmitir conocimientos: es necesario preparar a los adolescentes para la vida.

Será, sin dudas, una etapa compleja, pero el colectivo pedagógico de la Secundaria Básica Orlando Fernández Badell asume el desafío con la voluntad de hacer cuanto esté a su alcance para garantizar un curso escolar de calidad, en el que escuela, familia y comunidad continúen trabajando de manera conjunta por la formación integral de las nuevas generaciones.

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