La jornada inaugural contó con una conferencia del doctor en Ciencias Reinier Limonta Montero, titulada “Del plan a la empresa: cómo convertir las estrategias de desarrollo en tejido empresarial local”, en la que se abordaron las posibilidades de transformar proyectos de desarrollo local en empresas, cooperativas y otras iniciativas productivas.
El modelo presentado contempla que estos proyectos puedan evolucionar hacia mipymes, sociedades mercantiles, cooperativas e incluso empresas estatales, mediante los mecanismos legales correspondientes. También incluye procesos de licitación y concesión de determinadas actividades económicas, con el propósito de aprovechar mejor los recursos disponibles.
Para Santiago de Cuba, este enfoque abre la posibilidad de utilizar instalaciones, infraestructuras y capacidades existentes en sus municipios para desarrollar nuevas actividades comerciales, productivas y de servicios, capaces de responder a necesidades concretas de la población.
La iniciativa también destaca el papel de los gobiernos municipales en la identificación de oportunidades económicas y el acompañamiento a emprendedores interesados en desarrollar negocios vinculados con las demandas de sus comunidades.
El desafío de crear nuevas empresas y garantizar que puedan funcionar, producir y mantenerse en el tiempo es un reto. Para ello resultan fundamentales el acceso al financiamiento, las materias primas, los recursos materiales, la simplificación de los trámites y la existencia de condiciones que permitan desarrollar actividades económicas sostenibles.