Santiago de Cuba
«Ese cadáver que venciste mira, que murió con un himno en la garganta
Que entre tus brazos mutilado expira ¡Y en brazos de la gloria se levanta!». José Martí
No es que ignorara el sanguinario instinto de sus tiránicos adversarios ni que despreciara la vida. Por el contrario, la amaba. Tanto, y con desprendimiento tal, que estuvo dispuesto a todo para darle sentido.