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Medicina Homeopática: La naturaleza que cura

Categoría: Titulares
Escrito por YANET ALINA CAMEJO FERNÁNDEZ
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homeopatiaDicen que en 1796, existía un doctor alemán, Samuel Hahnemann, que curaba a los enfermos con medicamentos de origen natural. Aunque encontró muchos obstáculos por la no comprensión de sus colegas, la labor que ejercía era abrumadora, los pacientes acudían a sus consultas y las curaciones se sucedían una tras otra, sin interrupción, de esta forma surgía así la Medicina Homeopática.

Pero; ¿en qué consiste esta medicina? ¿Cuáles son sus beneficios? ¿Estará de moda su uso en Cuba?

Y lo digo, porque en las últimas décadas hemos observado cómo existe mucho más interés por los medicamentos de origen natural. Se abren farmacias que venden esos productos y hasta los propios médicos en consulta indican el consumo de estos compuestos, dígase por ejemplo los AliviHo, PREVENGO, Drossera, Sambuco y demás.

El Dr. Jesús Ángel Quintero García, especialista en Medicina Natural Tradicional y Homeópata durante más de 20 años, es uno de los expertos en esta temática de los que más promueven en Santiago de Cuba su uso.

“La homeopatía se define como un sistema basado en el principio de similitud: “Lo semejante cura lo semejante”. Un remedio que en grandes dosis producirá un determinado cuadro morboso, es capaz de curar esa misma patología cuando es administrado en diluciones muy pequeñas (remedios homeopáticos), explicó Quintero.

“Desde sus inicios sirvió para curar muchos trastornos de salud y epidemias que se dieron en esa época y en diferentes regiones.

“A Cuba llega en la segunda década del siglo XIX, alrededor de 1824, y muchos de los problemas de salud de la población fueron tratados por este tipo de medicina.

“Los historiadores de esa etapa, incluyendo a Emilio Bacardí, en sus crónicas, reportaban cómo se trataban los pacientes y describen a dos figuras ilustres de la homeopatía: el sacerdote  Wenceslao Callejas y Asencio, que escribió dos libros de Medicina Homeopática en 1866 y 1868, y la otra personalidad fue José Joaquín Navarro del Villar el cual incorporó a esta materia unos medicamentos de origen cubano: Tarántula cubensis, extraído de la araña Tarántula y la Comocladia dentata. Ambos científicos con un gran reconocimiento a nivel latinoamericano y mundial.

“Para orgullo de esta ciudad, los dos médicos eran santiagueros, convirtiéndola en el centro de la homeopatía en Cuba y la región.

“Todo esto fue muy bueno y tuvo a muchos seguidores, aunque después por decreto del Gobierno español, una vez fallecidos estos hombres, mandaron a perseguir a aquellos que hacían homeopatía, debido a que los mambises y los pobres se trataban con esta medicina y no les convenía.

“Luego sucedió la guerra hispano-cubano-norteamericana y después vino la invasión de los laboratorios norteamericanos y con la muerte de sus figuras ilustres más las persecuciones a quienes la practicaban, se fue extinguiendo durante el siglo XX”, señaló.

No fue hasta la última década de ese propio siglo que nuevamente resurge en Cuba esta ciencia, cuando un grupo de compañeros, entre ellos el Dr. Quintero, comienzan a estudiar en ciudad de La Habana, la homeopatía con profesores internacionales.

En la actualidad, a diferencia de otros Estados del mundo, en Cuba esta medicina está reconocida por el Ministerio de Salud Pública, a través de la resolución ministerial 381, y constituye voluntad del gobierno cubano su total desarrollo recogido en el Lineamiento 198, donde expresa la necesidad de potenciar cada día más la medicina natural y tradicional.

Existen en el mundo más de 3 000 medicamentos homeopáticos y propios de nuestros país alrededor de 20, entre estos la serie de AliviHo y los PREVENGO, elaborados en los laboratorios Finlay, LaBioFam y otros.

Las ventajas que acompañan a esta medicina son múltiples: no son tóxicas, carecen de contraindicaciones, pueden ser utilizadas en bebés, mujeres embarazadas, ancianos y enfermos de todo tipo, son compatibles con cualquier tratamiento a niveles más sutiles que el resto de los medicamentos y son terapias muy económicas, pues son de bajo costo.

“La población le tiene bastante confianza, los usa, se venden en todas las farmacias de forma liberada y están las consultas especializadas en los diferentes centros de salud, destacó Quintero.

“En la historia Santiago de Cuba, su imprenta, sus farmacias vendían medicina homeopática en el siglo XIX, y ahora de nuevo también tenemos que rescatar que las imprenta vuelvan a publicar ejemplares referentes a esto y que también las farmacias sigan expandiéndose y vendiendo estos productos.

“Aquí tenemos la de San Félix y Princesa, que fue la unidad guía y por donde comenzó su expendio, pero también tenemos las del resto de la ciudad donde se pueden adquirir estos medicamentos al igual que en los municipios.

“La homeopatía ha ido tomando un resurgimiento para quedarse, hay confianza en la población, hoy, en las instituciones de Salud se indican su consumo y tiene toda la cientificidad probada con la materia medica de los medicamentos que salen del reino animal, vegetal y mineral.

“Son formulados adecuadamente, no empíricamente ni por cualquiera, sino que existe la guía para que los procedimientos se cumplan con las normas y calidad requerida y el pueblo adquiera el producto con la confianza necesaria de saber que está tomando una medicina que no es supresiva, que está al alcance de todos, es económica, que sirve para hacer bien y que tanto ha resuelto en 220 años en materia de salud en el mundo.

“Es una medicina  que surgió en el primer mundo, en los países desarrollados, que se sigue utilizando en todas las naciones cada día con más auge y que nosotros también promovemos.

“Se utiliza además en la veterinaria y en la flora, lo que comprueba que la homeopatía no es un placebo que influye en la siquis sino en la parte biológica para obtener mejores resultados, asunto que tenemos que seguir profundizando e investigando”, subrayó.

Lo cierto es que la naturaleza cura, de ahí que los profesionales de las batas blancas sigan promoviendo esta cultura sanitaria en el pueblo santiaguero que la tuvo en el siglo XIX, la tiene ahora y cada día la incrementa más.

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