En Santiago de Cuba “… ya comienza la pasión, suerte y ashé”
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“Una amiga querida me envió muy temprano un mensaje de aliento: ‘Ya comienza la pasión, suerte y ashé’. Declaro oficialmente inaugurada la 36 edición ininterrumpida del Festival del Caribe, la Fiesta del Fuego.”
Con estas palabras cerró ayer su intervención en la gala inaugural del Festival, Orlando Vergés, director de la Casa del Caribe, institución rectora del encuentro de las culturas caribeñas.
A modo de bienvenida, Vergés pronunció ayer el discurso en la sala principal del Teatro Heredia, ante cientos de participantes de varios países.
Explicó, que la definición de la región como el Gran Caribe, tiene sus anclajes en la cultura.
“No debió pasar mucho tiempo para que con esta mirada ensanchada de nuestra región se pusieran en prácticas políticas y proyectos que de algún modo vieran su repercusión en los procesos culturales de la zona a los cuales y en todos los lugares no se les otorga la merecida atención. Lamentablemente, la cultura, o mejor, las culturas populares no son tenidas en cuenta en los proyectos sociales de algunos de los países comprendidos en este concepto de Gran Caribe”, añadió.
Más adelanté expresó que en fecha relativamente temprana, Joel James Figarola, director fundador de la Casa y los Festivales del Caribe, en un intento de ubicación del Caribe apuntó: ‘Geográficamente hablando, abarcaría todas las Antillas y porciones muy importantes de tierra firme como las Guyanas, la zona costera de Venezuela y Colombia, la mayor parte de Centroamérica, la zona de Yucatán, el nordeste brasileño y algunas regiones del Perú y el Ecuador’, e incluyó la costa sur de los Estados Unidos.
“En nuestra labor de estudio y promoción del Caribe, lo esencial es atrapar en toda su extensión y magnitud el concepto de un Caribe cultural trascendente, es decir, el Caribe como una formación sociocultural actuante y con capacidad para emitir señales constantes de ser como entidad propia, como una región del mundo socialmente potenciada. De ahí que existe el Caribe allí donde pueda encontrarse la cultura caribeña”, declaró.
Vergés anotó que con este argumento “hemos andado siempre y es el que explica que hayamos dedicado la 36 edición del Festival del Caribe al hermano pueblo ecuatoriano.
“Ecuador es Caribe también, aun y cuando su cultura popular es de franca ascendencia andina. Este solo detalle originario lo inscribe en el contexto de las naciones caribeñas, en tanto que lo andino ha forjado también al Caribe”.
Manifestó, que recientemente y como parte del proyecto de Revolución ciudadana que impulsa el presidente Rafael Correa en el hermano país, la población afroecuatoriana fue reconocida por voluntad política como una porción del pueblo ecuatoriano con plenos derechos como cualquier otro ciudadano de la nación. Con toda seguridad, se trata de una conquista que tiene sus orígenes en las expresiones de la cultura afroecuatorianos.
“Ecuador no tiene costas al mar Caribe. Las comunidades más representativas y contentivas de esta población se encuentran ubicadas en la franja costera del Pacífico ecuatoriano y fueron a para allí en razón de los mismos móviles históricos por los que los africanos fueron traídos a toda la región. Esa es la historia común de nuestros pueblos y culturas.”
En sus palabras para poner en marcha la 36 edición del Festival del Caribe, Vergés calificó como terrible coincidencia, esa de que la naturaleza se empeñara en castigar a esa zona con el terremoto del 16 de abril pasado.
“Nuestra primera reacción fue la solidaridad y nos pronunciamos inmediatamente.”
Recordó, que el Festival sostendría con muchos más elementos y argumentaciones aquella dedicatoria que había sido primeramente amasada por los compañeros de la dirección política y gubernamental de la provincia de Santiago de Cuba, en los días posteriores al desastre que fue el huracán Sandy y cuando un grupo de ecuatorianos construían casa para los santiagueros damnificados.
Dijo que un tiempo después, los ministros de cultura de Cuba y el Ecuador, en consulta con la Casa del Caribe, decidían por este homenaje.
“Un esfuerzo también conjunto ha hecho posible que pese a todo lo ocurrido y los gastos millonarios que suponen la recuperación, hoy tengamos aquí, en Cuba, en Santiago y en la Fiesta del Fuego, una representación de la cultura popular de ese hermano país, que lidera la Fundación afroecuatoriana AZUCAR, que se hace acompañar también de una brigada artística de estudiantes latinoamericanos del Instituto Superior de Arte.”
Enfatizó sus palabras al añadir: “Aprovecho para agradecer en nombre de las autoridades de nuestro país al presidente Rafael Correa y al ministerio de cultura de la República de Ecuador. Llegue también a todos los ecuatorianos el abrazo fraterno y solidario de los participantes en el festival, de todas las delegaciones asistentes de más de 25 países y de los integrantes de los grupos portadores y proyectos artísticos de nuestro país, aquí representados”.
También, el Director de la Casa del Caribe expuso que esta edición del Festival hará también otras consideraciones, entre las que cabe significar el 90 cumpleaños del líder histórico de la revolución cubana, el entrañable Fidel, la conmemoración de los 130 años de la abolición de la esclavitud en nuestro país, el centenario del destacado escritor santiaguero José Soler Puig, los 25 años de participación ininterrumpida de la República Dominicana en los Festivales del Caribe y los diez años de la desaparición física del director fundador de la Casa del Caribe y los Festivales, el querido y siempre recordado Joel James Figarola, intelectual comprometido y visionario, de quijotescos esfuerzos por las culturas de los pueblos del Caribe.
“Todavía no nos recuperamos de su partida aquel 27 de junio de 2006”.
Explicó, que realizar cada año el Festival del Caribe requiere de un esfuerzo a veces titánico, pero placentero y gratificante para muchos, y dedicó palabras al acompañamiento de las autoridades cubanas. “Gracias a ese apoyo el Festival ha sobrevivido a las condiciones más adversas. Ni una sola vez se ha considerado dejar de realizar este evento”, puntualizó, y reflexionó sobre cómo otros encuentros similares no han corrido la misma suerte en el área del Caribe, y han fenecido por falta de apoyo e incomprensiones.
Más adelante en su discurso, Orlando Vergés expresó que el Festival del Caribe es un acontecimiento único, irrepetible y comparable solo con él mismo. “Nos trasciende a todos. Trascendió incluso a sus creadores, quienes no sospecharon nunca que este evento se convertiría en un espacio donde tuvieran continuidad los procesos formativos de la identidad cultural de la región”, aseguró, y agregó:
“Sin pretender develarles el misterio, me gustaría dejarles algunas claves para que lo puedan aprovechar mejor y en consecuencia sumarlos al apoyo siempre necesario. Lo primero es que para comprenderlo, no basta solo con saber qué es el Festival sino, también, cómo ha llegado a ser lo que es y una parte de esa historia la podrán encontrar entre los líderes e integrantes de los grupos portadores que protagonizan esta fiesta de las culturas populares.
“El diseño del evento se apoya en la concepción de la trasgresión cultural y en la expansión de los hechos artísticos producidos por los genuinos exponentes de las expresiones de la cultura popular.
“Su carácter de evento abierto, democrático y múltiple, apoyado en los estudios sobre el carnaval santiaguero, permite que las gentes comunes se encuentren e intercambien. En este afán, cada quien tiene la oportunidad de ser protagonista, de reconocerse a si mismo y de identificarse en los otros.
“Y no por último menos importante, Santiago de Cuba y los santiagueros: esta ciudad que está celebrando aún sus 500 años de fundación como villa es, sin dudas, la más caribeña de las ciudades cubanas y el santiaguero resume al cubano. Así que los que decidieron venir a Santiago hicieron la mejor elección.”
Explicó, que no comparte el criterio de que Santiago es la capital del Caribe, pues “puede y que lo sea durante estos días, sin embargo notarán el profundo y arraigado orgullo Caribe de la cultura santiaguera. Hay un Caribe autóctono y propio que de manera directa pasa a la determinación de nuestras tradiciones populares, porque nace del proceso mismo de aparición de determinadas expresiones culturales. Pero también hay un Caribe que ha ido y ha venido con los procesos migratorios y los contactos humanos. Este, de manera particular, ha provocado influjos dobles sobre muchas de nuestras expresiones tradicionales. Algunas provenientes de otras islas, han llegado a nuestros contextos y se han aclimatado muy bien, pasando incluso a formar parte de nuestro patrimonio. Otras, también venidas, han ejercido su influencia sobre las tradiciones y costumbres que encontraron, mostrando otra de las cualidades sorprendente de la cultura santiaguera, que he dado en llamar capacidad de esponja, es decir, aquella facultad para asimilar rasgos nuevos y devolverlos reelaborados y digeridos tal y como si se tratara de un producto nuevo.”
Puntualizó entonces, que como es de suponer, las expresiones de la cultura popular y las tradiciones santiagueras, están atravesadas por un denominador común: el santiaguero. “Sin dudas un tipo especial de cubano”, aseguró, y argumentó más:
“El santiaguero es inconfundible, distinto y peculiar, poseedor de un espíritu propio. Es resolutivo y sobradamente impetuoso, además de poseer una condición anímica sostenida, casi invariable.
“Súmense a estas características, otras no menos importantes como la permanente conducta de vivir fuera de los límites, hacia fuera. Nótese que el santiaguero vive de puertas abiertas, en la calle, y que incluso estando dentro, tiende a buscar y a ocupar los espacios menos formales que le proporcionan un desenvolvimiento con desenfado y naturalidad. Agreguemos otras características tales como la hospitalidad, su sentido del humor y su marcada conducta espontánea.”
Manifestó finalmente al dirigirse a los cientos de visitantes de pueblos hermanos: “Estarán por estos días compartiendo esos misterios, pero seguros de la compañía de un pueblo especial que les ofrecerá el más vivo reflejo de su pasado y de su vida cotidiana”.

