Llegar a la finca Terra Nova es como ser protagonistas de los paisajes de telenovelas. El pasto en aquel llano es verde retoño. No muy lejos se avista Royrán D. Piorno, cuidando su rebaño, con un rostro fresco de joven emprendedor, curtido por el agresivo sol y los desvelos que acompañan sus faenas diarias.
Tiene 30 años, es usufructuario y socio de la CCS Antonio Guiteras desde los 21. La instalación que dirige está ubicada en las tierras de su abuelo, de quien aprendió que si el hombre sirve, la tierra sirve también. Allí posee más de 30 hectáreas de tierra, 83 cabezas de ovejas y 97 de ganado mayor.
“Desde muy joven me dedico a la producción ganadera. Hoy crío ovejas de raza pura Pelo de Buey, cebo toros, entrego leche, carne, frutas, viandas y huevo.
Me considero un hombre dichoso, porque trabajo la tierra y ella me brinda sus beneficios. Además tengo una familia que me quiere y apoya, pues mi esposa me acompaña junto a mi pequeña. Ellas me dan fuerzas para seguir luchando cada día.”
Para Royrán no hay tiempo límite ni metas sin alcanzar. Pese a las carencias y dificultades que debe sortear, como buen cubano pone maña y empeño para sacar adelante su finca.
“Recientemente terminé el cebadero ovino y el de toro, estoy terminando la vaquería, incrementaré la siembra de alimento animal, y para finales de año pretendo sembrar dos hectáreas de café.” No hay secretos, sólo se debe trabajar con amor y sistematicidad”
Con la esperanza puesta en iniciativas por venir, y la voluntad de emprender caminos a pesar de los obstáculos, este hombre esculpido por el trabajo duro, continuará alimentando a sus semejantes. Una labor anónima, pero que no deja de ser proeza.