El laboratorio de calibración de metrocontadores, de esta ciudad, garantiza la protección de los
clientes, al certificar con competencia técnica el funcionamiento correcto de los equipos en los sectores residencial y estatal.
Vladimir Peña, jefe de ese colectivo de la Empresa Eléctrica Santiago, explicó que el trabajo de los técnicos es transparente e imparcial.
Cuando el usuario está inconforme con el cobro de la tarifa, puntualizó, debe dirigirse a la Oficina Comercial donde paga el servicio para tramitar la queja y un personal especializado retira el medidor y lo lleva al laboratorio, donde se detecta si existe defecto técnico o hubo fraude en su manipulación.
En caso de que los valores permisibles estén por encima y se haya cargado a favor de la entidad, se procede al ajuste y es devuelto el dinero al consumidor, detalló Peña.
Señaló que un instrumento de medición no calibrado, en primer lugar, viola el Decreto Ley número 183 de la Metrología, que establece los principios y regulaciones generales para la organización y régimen jurídico de la actividad en Cuba, con el fin defender los intereses del estado y la población.
En el caso del laboratorio santiaguero, destacó, cumple las exigencias establecidas en la norma cubana NC ISO/IEC 17025:2006, alcanzada hace dos años como expresión de la labor altamente profesional y sistemática de sus trabajadores.
Ese aval de calidad contribuye a la competitividad de los productos cubanos y da respuesta a los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución en el acápite referido al tema energético.
El Órgano Nacional de Acreditación de la República de Cuba es el encargado del riguroso proceso de evaluación técnica.
De incumplirse uno de los indicadores se pierde la condición y la entidad debe hacer la solicitud nuevamente.
En cualquier rama de la economía es vital la confiabilidad en el resultado de las mediciones, bien en equipos digitalizados o analógicos, ya que de esa manera se estará cumpliendo con normas
internacionales.