En las inmediaciones de la carretera de El Caney está enclavado el Combinado Lácteo de Santiago de Cuba, con más de 30 años de existencia, donde se sigue elaborando una variada gama de productos, 24 surtidos en cuatro plantas productoras, entre los que figuran la leche destinada a los niños de 0 a 7 años de edad; el yogurt de soya y natural, además de quesos, mezclas para batido, chocolatín, dulce de leche y lactosoy, por solo mencionar algunas de sus demandados renglones alimenticios.
El colectivo de trabajadores y directivos de la pasteurizadora, como popularmente la llama el pueblo, cada día se enfrentan a una tecnología obsoleta que funciona, gracias al ingenio de los integrantes del FORUM y de la ANIR que con sus inventivas logran sustituir las piezas deficitarias y que hace tiempo no entran al país, principalmente por el bloqueo de los Estados Unidos.
El Lácteo por dentro
En la industria conversamos con Noel González Hernández, director de la fábrica, hizo una amplia reseña del centro: “Aunque presentamos problemas con la producción de yogurt de soya, es bueno que sepan que trabajamos incansablemente, que aquí no hay días feriados, laboramos los 365 días del años en tres turnos, muchas veces haciendo grandes esfuerzos para que nuestras producciones lleguen a los comercios”.
El laboratorio es un departamento donde sus especialistas son los responsables de certificar la calidad de las producciones a través de los análisis físico-químicos, sensoriales y microbiológicos que se realizan, son quienes certifican la materia prima, el proceso fabril y producto terminado. Aquí, también está el cuarto de siembra y cultivo donde se determina si está contaminado o si tienen otro tipo de afectación que son los análisis fundamentales que realizan.
Como parte de la recuperación de la industria están previstos varios objetos de obra, se trabaja en la recuperación de tres bancos de agua fría, así como las condiciones estructurales de la sala de máquinas y el taller de maquinado.
En Combinado Lácteo Santiago es un centro donde hoy se observan los esfuerzos por borrar la imagen que en otros momentos ha hecho que la población lo señale como un lugar donde no se cumple cabalmente con su empeño, sobre todo en las producciones destinadas a los niños.
En este momento luchan por afianzar el sentido de pertenencia, y apuestan por el cumplimiento de sus planes.
Desterrar los factores subjetivos y buscar soluciones a los objetivos están entre sus prioridades, con el fin de no afectar, principalmente, la merienda escolar, el consumo social, y las entregas a los centros asistenciales.