Lo que en sus inicios fue una cafetería para brindar servicio, preferentemente, a los estudiantes de las universidades de Medicina y Oriente, hoy es un restaurante donde la exquisitez de su comida y el buen trato atraen a todo tipo de público.
A criterio de clientes asiduos a “Las América”, nombre de la instalación gastronómica, este sitio no tiene nada que envidiarle a uno privado pues aquí se elaboran sabrosos platos que complacen al más exigente paladar, a un precio aceptable.
Detrás de este mérito se encuentran sus trabajadores y en especial los cocineros, quienes ponen todo su empeño y hacen de la cocina un arte, siendo reconocidos como los mejores chef de la Empresa Provincial de la Gastronomía Santiago UEB Coyaba, entidad a la que pertenecen.
Ubicado en la avenida de igual nombre, en el reparto Sueño de Santiago de Cuba, este mesón abre sus puertas al público a las siete de la mañana para brindarle un servicio de desayuno, almuerzo y comida, con horarios diferenciados.
Aunque la especialidad de la casa es el cerdo asado ofertan diferentes platos confeccionados con pescados, mariscos, pollo y carne de res. De igual forman se degustan combinaciones de arroz con salchicha, con jamón, con tocineta, y otros, así como las ensaladas de vegetales encurtidos y naturales, y las viandas fritas y hervidas.
Un ingrediente que caracteriza a estos nutrientes y que no falta aquí es el buen mojito cubano, que pone el “punto” exacto en la sazón.
El servi-bar adornado con copas y diferentes tipos de bebidas conquista a usuarios que disfrutan de los cocteles y las cervezas Mayabe, Cacique y Hatuey, en moneda nacional, y Bradma, Presidente, Cristal y Bucanero, en moneda convertible.
También promueven rones de la línea Habana Club a un precio bastante módico y los elaborados en el territorio, con una gran demanda.
El local cuenta con 24 mesas para un total de casi 80 personas y posee todos los utensilios y vasijas necesarias. Está climatizado y se percibe una correcta higiene en todas las áreas.
Tamara Fernández Acosta, administradora del restaurante comentó que aunque existen dificultades con los recursos eso no los limita para dar un servicio de calidad, pues tratan de mantener todas las cosas lo mejor posible.
Este colectivo siempre está innovando y buscando alternativas para atraer clientes, hace unos meses diseñaron una prestación confortable, amena y atractiva realizando los sábados a partir de las seis, una noche de velas, donde se colocan estos accesorios en cada una de las mesas, se atenúan las luces y se ponen música y poemas románticos.
Según refiere Fernández, esta acción ha provocado muchos comentarios positivos al respecto y la presencia de rostros nuevos, ya que principalmente los fines de semana, acuden gran cantidad de pobladores, porque se sienten muy bien atendidos, la comida es buena y con calidad.
Algo que sobresale y distingue este centro es la unidad de sus integrantes, quienes se esfuerzan por mantener lo logrado y el prestigio ganado.
En la unidad hay 35 personas, cuatro jefes de departamentos: dos de cocina y dos de salón, los dependientes, el almacenero, el económico, una subadministradora y la administradora.
“Los trabajadores son maravillosos, nos llevamos como una familia, si hay alguna tarea que cumplir y lo plantemos, enseguida se cuenta con el apoyo de todos, así hemos resuelto disímiles problemáticas”, expresó la directiva.
“Somos un colectivo mayormente joven y nos hemos propuesto como meta siempre tener un gesto agradable con nuestros visitantes, además de cumplir los planes económicos y productivos, ya que pagamos por la Resolución 17 que requiere de mucho control, de llevar los recursos al máximo de aprovechamiento y mayor beneficio para el obrero”, puntualizó.
Jorge Carbonell Salmon, jefe de cocina lleva 25 años trabajando en este lugar y ha sido homenajeado con las distinciones Maestro de la Calidad y mejor cocinero de la empresa, junto a su discípulo Liuver Domínguez Cedeño.
Este chef dice sentirse amante de su labor y considera que la cocina es como el matrimonio que si tú no le pones el puntico todo se echa a perder.
“Si hay una cosa que me gusta a mi es que los clientes de Las América coman como si estuvieran en su casa. Aquí nos esmeramos y trabajamos para que todo salga correcto. La cocina es un arte y si no se hace así no queda bien.
“Me gusta cocinar todos los platos porque los considero iguales y llevan el mismo empeño, amor. Trato de sacar los pedidos con estética y bellos porque esa es mi línea de trabajo.
“Algunas personas me preguntan si hay algún secreto, yo solo digo que es el amor porque para tener éxito en cualquier faena solo hay que enamorarse de su trabajo. Yo vivo para mi trabajo, es mi orgullo” subrayó Carbonell.
Recientemente este chef participó en el Fórum de la empresa llevando un nuevo plato nombrado Cerdo a la manigua, el cual está confeccionado con la carne, malanga o boniato y dos ingredientes que no deben faltar la miel de abeja y la naranja agria.
De igual forma presentó en la recién culminada Feria del Tivolí otro elaborado con pollo y piña, que lleva otros condimentos y un poquito de ron. Ambos fueron muy aceptados por el público.
“Llevo 35 años como cocinero y 25 en este restaurante y para mí es un orgullo porque aquí formamos también alumnos de cocina y dependientes, y nos esmeramos para que los muchachos y muchachas se vayan con el conocimiento, sentenció Carbonell.
Sin descanso, ajetreados entre platos que entran y salen, nuevos pedidos y clientes constantemente, el colectivo de “Las América” se esfuerza para hacer de su restorán un sitio donde la exquisitez de su comida y buen trato sea la carta a la orden.