¿Ha notado como en las últimas semanas vienen aumentando los casos positivos a la Covid 19, y con ellos la cantidad de fallecidos? Las nuevas cepas del virus que circulan ya en nuestro territorio dejan claro que son más contagiosas y mucho más letales.
Lo doloroso es que hay quienes han tenido que padecer la enfermedad en carne propia, o sufrir la muerte de una persona cercana o un familiar muy querido, para entender el verdadero peligro de esta pandemia que se ha llevado en año y medio (aproximadamente) a más de 3 700 cubanos.
Por estos días hemos tenido que lamentar además, el deceso de mujeres embarazadas, puérperas y pacientes en edades pediátricas, aun cuando desde el punto de vista médico se hace todo lo humanamente posible. Lo cierto es que todos somos responsables de esos fallecimientos, y mientras no lo veamos de esa forma, la Covid seguirá llevándose lo que consideramos más preciado.
Hay que tener en cuenta que las mujeres embarazadas y que acaban de dar a luz constituyen una población de riesgo, ya que por los cambios en su anatomía y fisiología son más susceptibles ante cualquier infección, dado que su sistema inmune disminuye y la función del aparato respiratorio se transforma; por tanto son más propensas a desarrollar complicaciones si se contagian con este virus.
Para decirlo más claro: una vez que las féminas en gestación o durante el puerperio se enferman, hay altas probabilidades de que evolucionen hacia la gravedad y hacia el estado crítico; y aunque existe un porciento de recuperación importante, hay que ser cuidadosos con las secuelas.
Del mismo modo, es preciso hacer un llamado de atención a las familias para una mayor protección a niños y adolescentes ante esta epidemia. Son preocupantes los contagios en las etapas más precoces de la vida y nada es tan doloroso como la pérdida de un infante.
Los santiagueros al parecer, no acabamos de comprender lo que significa el distanciamiento físico, medida imprescindible para evitar los contagios, por lo que no es extraño seguir viendo grandes aglomeraciones en la entrada de los principales comercios de la localidad, por poner solo un sencillo ejemplo.
Ahora, en el plano más personal, en el comunitario y del hogar, también se han relajado un poco las medidas y hay quienes irresponsablemente han decretado para sí el estado de normalidad y andan haciendo visitas a familiares, amigos y vecinos, retirándose el nasobuco al entrar en la vivienda.
Imagine, por un momento, que tiene en su casa un niño, una embarazada, un anciano... y que usted es de los concienzudos que permanece en su hogar. De pronto llega un vecino, un amigo, un familiar... y es difícil decirle que no pase a esa persona entrañable que viene con la mejor de las intenciones. Usted sabe que es riesgoso pero le abre la puerta, lo invita a entrar, a sentarse y entablan conversación.
Como usted está en su casa y estaba en plena cotidianidad, la visita lo sorprende sin nasobuco. Hace calor y hay confianza, así que casi sin pensarlo esa persona también se retira la mascarilla para “entenderse mejor”; y el intercambio se extiende al resto de los moradores, incluso al niño que jugaba en medio de la sala. Quizás usted le brinde agua, o algún otro refrigerio, y al cabo de un rato esa persona se va.
Mire, no hace falta que suceda nada más para contagiarse con la Covid 19, pues es válido recordar que esta enfermedad se propaga fácilmente (incluso antes de que comiencen los síntomas) a través del contacto físico de persona a persona cuando se tose o estornuda, pero también al hablar y al respirar. Esta es la razón por la cual es importante reducir los intercambios cercanos con otros.
El nasobuco (preferiblemente de tela) es fundamental para frenar esta epidemia: el que lo usa, evita que el virus llegue a otras personas, y a su vez, reduce las posibilidades de contagiarse. Por otro lado el distanciamiento físico es primordial y solo funciona si todos participamos. Es responsabilidad de cada uno de nosotros proteger a aquellos que corren mayor riesgo.
Elimine por un tiempo la idea de las visitas, los besos, abrazos y otras caricias de personas que no convivan en el hogar, sobre todo si hay niños o personas de alto riesgo. Lo más seguro que puede hacerse por los seres queridos, es mantener la distancia y quedarse en casa.
Todos somos vulnerables a contagiarnos de Covid 19, pero algunas personas tienen más probabilidades de terminar en el hospital, en una terapia intensiva o de fallecer al enfrentar este nuevo virus. De ahí la siguiente lección: no tenga pena, es su vida y la de sus seres queridos lo que está en peligro: no permita la entrada en su casa de nadie... ni con nasobuco.