Para nadie es un secreto que el medioambiente cada día está más deteriorado. A nivel mundial las contaminaciones son más dañinas, la pérdida de la biodiversidad es más evidente, los efectos del cambio climático más agresivo y el mal manejo de la agricultura deja hambruna en la población.
A simple vista se observan contaminaciones atmosféricas, el ruido de vehículos y de música, los basureros pequeños y grandes, el agua albañal saliendo y un sinnúmero de situaciones que constituyen problemas ambientales en la nación.
Sin embargo existe la voluntad política –y mucho se está haciendo- para reducir los males que afectan el entorno y contribuir a la conservación y protección de la naturaleza. Ejemplo de esto constituye el programa Tarea Vida, plan del Estado para el enfrentamiento al cambio climático y de obligatoriedad para empresas y territorios.
En Santiago de Cuba se realizan acciones de adaptación y mitigación de este fenómeno natural que inciden sobre los problemas del medio ambiente detectados, intentando minimizar las vulnerabilidades para disminuir los riesgos en ecosistemas frágiles como las montañas, costas, cuencas hidrográficas y asentamientos humanos.
El Dr.C José Alejandro Zapata Balanqué jefe de la Unidad de Medio Ambiente de la Delegación Territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) en Santiago de Cuba informó que como parte de la Estrategia Ambiental Provincial 2016-2020, se alcanzaron niveles superiores en la protección y uso racional de los recursos naturales, la conciencia y calidad ambiental ciudadana y el fortalecimiento de las acciones de comunicación y capacitación, así como la implementación de medidas de adaptación a los impactos del cambio climático, vitales para el desarrollo sostenible y el ordenamiento territorial.
“En estos momentos revisamos la nueva propuesta de la política ambiental cubana y los cambios a la legislación sobre la zona costera, dijo Zapata, quien destacó “el avance en la implementación de la Tarea Vida con la realización de monitoreos en la bahía controlando los focos contaminantes.
“Además se gestionaron los productos químicos ociosos, caducados y desechos peligrosos, las principales entidades cuentan con las licencias y su plan de Manejo de Productos Químicos y Desechos Peligrosos así como presentan las declaraciones juradas y se controlaron las empresas con peligro radiológico.
“Se actualizó el inventario de las cámaras frías del territorio y se trabaja con los organismos para su posterior reconversión.
“Se fortalece la coordinación entre los órganos de inspección del grupo regulatorio, higiene y epidemiología, la pesca, el Ministerio de la Alimentaria, el cuerpo de guardabosques y la oficina de recursos minerales y el orden interior”, expresó Zapata.
Resultado importante constituyó la culminación del estudio de peligro, vulnerabilidad y riesgo de sequía y se implementaron los estudios hidrometeorológicos en los Centros de Gestión de Reducción de Riesgo de Desastres, controlándose su realización en los municipios.
Como dato relevante se labora en las modelaciones a escala de detalle de las penetraciones del mar en la carretera Granma y en la modelación de inundaciones para la provincia. Nueve asentamientos ubicados en zonas costeras vulnerables fueron reubicados favoreciendo la seguridad física de los pobladores.
Zapata elogió el trabajo de integración desempeñado entre los colegas del Citma y las entidades, gobiernos municipales y centros de gestión.
A la vez, que convocó a continuar trabajando con Planificación Física y otros organismos en la actualización del ordenamiento territorial urbano, desde una visión dinámica de la ciudad con sinergia entre lo urbano, lo patrimonial, lo ambiental, la adaptación al cambio climático, la gestión de riesgo y una visión resiliente.
“Visualizamos una ciudad dinámica en el tiempo; con óptima calidad ambiental, la ciudad que deseamos tener, que podemos desarrollar y cuidar, donde minimicemos los riesgos y las vulnerabilidades, para hacerla menos propensa a desastres y resiliente sobre todas las cosas, para dejarla a nuestras futuras generaciones como legado de una sostenible cultura ambiental y responsabilidad social”, concluyó.