Mi papá ha sido donante de sangre mucho tiempo, desde jovencito. Y aun conserva algunos reconocimientos por esta noble labor. Dice que nunca lo hizo por obligatoriedad, sino por esa voz interna que te pide hacer un bien.
Y es realmente un bien el que hacen día a día los donantes voluntarios. La última vez que donó lo hizo directamente para la mamá de un amigo suyo a la que se le realizaría una operación complicada de la cadera. La señora, dice que ahora lo quiere más... porque también corre su sangre por sus venas.
Además del humano gesto, la necesidad de las donaciones es crucial si analizamos por ejemplo que: un trasplante de hígado, corazón o de riñón requiere de más de 25 transfusiones de sangre; una operación de neurocirugía precisa al¬rededor de seis a 10 unidades de glóbulos rojos.
De la importancia de las donaciones de sangre también resultan sus utilidades en la asistencia médica y en la industria ya que se puede desde transfundir a un paciente hasta obtener productos como la albúmina, el interferón, la gamma globulina intramuscular y endovenosa entre otros hemoderivados.
Por eso cada año Cuba se le dedica una semana nacional, que en esta ocasión acontecerá desde este 6 y hasta el 14 del presente mes para homenajear al donante voluntario de sangre.
Según se conoció, durante la jornada, “organizada por el Ministerio de Salud Pública y los Comités de Defensa de la Revolución, se prevé el reconocimiento a los ciudadanos más destacados en la tarea, así como encuentros con las familias que practican ese gesto generoso, promovido en nuestro país desde 1962”.